Economía
“La forma en la que están respondiendo los bancos centrales va a crear una recesión más profunda de la necesaria, y eso es un error”, explicó el economista estadounidense en Viena, donde participó en un seminario sobre la situación económica en Europa.
El premio Nobel de Economía de 2001 sostuvo que la inflación se debe a un exceso de demanda tras una crisis en las cadenas de suministro debido al covid-19, una situación exacerbada por la invasión rusa de Ucrania.
“El mundo puede estar a punto de afrontar una gran recesión y una alta inflación, y normalmente estos dos factores están en lados opuestos: si la economía está débil, hay deflación, y si la economía es fuerte, hay inflación”, sostuvo.
Sangrías
La respuesta de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo agravará la recesión y comparó esa política con las sangrías que practicaban los médicos a los pacientes en la Edad Media, y que no solo no ayudaban al enfermo sino que a veces acababan con su vida.
“A veces la cura es peor que la enfermedad”, aseguró sobre unas subidas de tipos de interés que agravarán la recesión y harán bajar los precios solo causando un grave daño a la actividad económica.
Dijo que muchos de los problemas energéticos de la Unión Europea son “autoinfligidos”, debido a un mercado energético desregulado que no ha logrado producir suficiente energía propia, en particular en el sector de las renovables.
También pidió una mayor intervención en el mercado para que no sea el consumidor el que pague la factura de la guerra en Ucrania.
Defendió una reforma del mercado de la energía de la UE, donde el precio de la electricidad está vinculado al costo de producción más alto, que en los últimos meses ha sido el generado con gas.
Cuestiona políticas
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, criticó que la mayoría de las medidas de apoyo fiscal que están adoptando los gobiernos para ayudar a empresas y hogares ante las subidas de precios contribuyen a aumentar la inflación puesto que son generalizadas.
“Desafortunadamente, cuando se miran las medidas adoptadas (...), entre el 10% y 20% de las medidas son adaptadas, temporales y específicas; y el resto son universales. Esto no conduce necesariamente a una buena coordinación de la política fiscal y monetaria”, dijo Lagarde en un debate con la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo.Los gobiernos de la Eurozona han adoptado en los últimos meses estímulos fiscales para ayudar a los ciudadanos a lidiar con el encarecimiento de la vida, ya sea en forma de subsidios o rebajas de impuestos, que a finales de agosto representaban cerca del 1% del PIB del área.