• SÁBADO 14
  • de marzo de 2026

Opinión

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Impacto de los desperdicios de alimentos

Necesitamos transitar hacia una economía circular con una política de cero desperdicios de alimentos.


Editor
Andrea Vite

Especialista en proyectos de sistemas alimentarios-FAO Perú


De acuerdo con El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2022, se estima que, en el 2021, 16.6 millones de personas (50.5%) en el Perú se encontraban en inseguridad alimentaria moderada o severa, es decir, población que no logró cubrir sus necesidades de alimentación al menos un día en el período señalado (FAO).

Por otro lado, el último reporte del INEI (2022) sobre pobreza monetaria, señala que esta afectó en el 2021 al 25.9% de la población, lo que indica que las personas tienen un gasto per cápita que no les permite adquirir la canasta básica de alimentos y no alimentos.

Este difícil escenario se ve agravado por la pérdida y desperdicio de alimentos (PDA), que explica la reducción de cantidad o calidad de los alimentos desde la producción hasta el consumo final, generando costos económicos y ambientales que profundizan la inseguridad alimentaria.

Solo en América Latina y el Caribe se pierde alrededor del 12% de los alimentos, equivalente a 220 millones de toneladas, con una estimación económica de 150,000 millones de dólares (FAO). Además, se estima que en el mundo alrededor del 17% de los alimentos disponibles para consumo se desperdician, equivalente a 931 millones de toneladas, siendo los hogares, restaurantes y mercados minoristas donde se registran más desperdicios (ONU Ambiente).

Una reciente evaluación de los sistemas alimentarios en el Perú revela que en el 2017 las deficiencias en la cadena de almacenamiento, distribución y comercialización resultaron en pérdidas del 45% de la producción en los rubros cereales, raíces, tubérculos, legumbres, frutas y vegetales que se dan durante las etapas de producción (14%), poscosecha y almacenamiento (9%), procesamiento y empaquetado (15%) y distribución (7%) (FAO y UE).

Esta alarmante situación, que se ve exacerbada por los altos precios de los alimentos, ha acelerado el desarrollo de mecanismos para el rescate de alimentos en mercados, en donde las mujeres de diferentes partes del país han tomado el liderazgo para implementar estrategias de ayuda alimentaria, principalmente con la activación de asociaciones de ollas comunes. Según los registros de la Municipalidad Metropolitana de Lima, solo en Lima Metropolitana se tiene 2,284 ollas geolocalizadas que alimentan alrededor de 250,000 personas. Desde la FAO se viene dando apoyo al fortalecimiento de las ollas en el marco de la Agenda de Política Alimentaria, que incluye 15 acciones prioritarias. Asimismo, la FAO da asistencia técnica al Midagri en la agenda PDA para la incorporación de criterios de circularidad y promueve espacios de coordinación con privados para el logro de los objetivos.

Si bien en el Perú se cuenta con un marco legal para la prevención y reducción de PDA y rescate de alimentos, es necesario desarrollar instrumentos presupuestales y acciones específicas. Desde la FAO promovemos el trabajo en alianza público-privada y multiactor para la implementación del código de conducta de PDA, que contiene una serie de medidas de acciones específicas. El código presenta un conjunto de principios rectores y normas sobre prácticas responsables, reconocidos a nivel internacional y adaptables a la realidad nacional, que los gobiernos y otras partes interesadas pueden aplicar voluntariamente a fin de reducir de forma eficaz la PDA, al tiempo que se promueven sistemas agrícolas y alimentarios sostenibles e inclusivos, contribuyendo de esta manera al desarrollo sostenible.

En tiempos de crisis es clave velar porque no se pierdan ni desperdicien alimentos. Por lo mismo, es necesario invertir en la formalización de los canales de suministro, infraestructura de almacenamiento, cosecha y poscosecha, promover sistemas de seguridad social focalizada, fomentar redes de colaboración y redes alimentarias para evitar la PDA, así como estar atentos a los protocolos de vigilancia y recuperación de alimentos en todos los eslabones de la cadena de suministro.

Para la transformación de los sistemas alimentarios necesitamos transitar hacia una economía circular con una política de cero desperdicios de alimentos. Por ello, el 29S: Día Mundial de la Concienciación sobre la Pérdida y Desperdicio de Alimentos (PDA) es un llamado a la reflexión y acción desde cada uno de los roles y sectores.

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