Cultural
“Sin duda, fue el pueblo inca el encargado de expandirlo entre las demás comunidades andinas y cuya vigencia se extiende hasta nuestros días”, asegura el especialista.
Acota que el vocablo quena “proviene de la castellanización de las voces quechuas: Kkhéna-Kkéna, Kjena y Khoana, que significan hueco. Este instrumento, inca por antonomasia, permite reproducir la música del altiplano en toda su belleza y magnitud”.
Tamaños y producción
Sánchez explica que la quena no es de un solo tamaño, pues las hay pequeñitas, denominadas kenalis, de unos 30 centímetros, con cinco orificios y uno detrás; las pusipias (grandes de 53 centímetros) con cuatro agujeros; las choquelas, de seis orificios y finalmente las medianas, que son las más populares, pues ocupan la mejor tesitura de la escala musical al tener entre cinco y ocho orificios. Tampoco es raro hallar a intérpretes que logren maravillosas melodías a través de nueve o diez orificios.
Por su parte, el musicólogo Josafat Roel Pineda afirma que “los movimientos mesiánicos como el Taky Ongoy, surgidos después de la muerte de Atahualpa, fueron ejecutados al son de las quenas (sic). Los cronistas refieren grandes fiestas como la de Yanamarca, donde Gonzalo Pizarro fue recibido por unas 10,000 personas que danzaban y cantaban al son de las quenas. Posteriormente asociaron su uso con el pastoreo de llamas, las fiestas del agua, Inti Raymi, Mamapacha y con los caminantes”.
Continuidad
En la actualidad, la quena ha sido adoptada por músicos de diferentes países y tenemos a ejecutantes de renombre tanto nacionales como extranjeros: Alejandro Vivanco; Raymond Thevenot, un suizo que hizo suyo el Perú y sus costumbres; Lucho Quequezana, Sergiberto Velásquez Lecca, Sergio ‘Checho’ Cuadros y muchos más.
Agregamos, por nuestra parte, que la quena o kena, como también algunos escriben el nombre de este instrumento, nació en los albores de la cultura peruana en el sur de nuestro país.
Después, arribó a las zonas norte e incluso la Selva y la región costera del Pacífico. Llegó también al noroeste argentino y se hizo conocida en Jujuy, Salta y Quebrada de Humahuaca. Asimismo, en el altiplano compartido por el Perú y Bolivia, trasmontándose hasta países de América del Sur como Guayanas, Brasil y Paraguay.
Mito
Una leyenda cuenta que al caer la noche un lamento recorría Cusco produciendo zozobra entre los vecinos.
Esta pena provenía de un joven cura que había perdido a su amada. Este quiso perennizar su dolor haciendo una quena del fémur de la muerta.
Al introducir este instrumento en un cántaro con agua producía sonidos tan lúgubres que los habitantes de aquella villa lo denominaron ‘Manchay Puito’ o cantarillo del miedo.
Este mito también es contado teniendo como escenario ciudades como Huánuco y Potosí.
32 quenas se han encontrado en Caral, la ciudad más antigua de América.