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  • de julio de 2026

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Arqueología e historia

El otro Caral

Las urbes que rodean a la ciudad más antigua de América son consideradas la “zona capital” de la cultura que construyó la Ciudad Sagrada.


Editor
Ernesto Carlín Gereda

Editor de Cultura

ecarlin@editoraperu.com.pe


La Zona Arqueológica Caral (ZAC), unidad ejecutora 003 del Ministerio de Cultura, dirigida por la doctora Ruth Shady, investiga por más de dos décadas estos sitios. Por su ubicación, son considerados la “zona capital” de la cultura que construyó la Ciudad Sagrada.

Expansión

Uno de estos lugares donde se puede encontrar las distintas etapas que experimentó la cultura Caral es en Miraya. De acuerdo con el arqueólogo Dayvis Machaca, hay evidencia que este lugar fue ocupado por los caralinos desde el período antiguo hasta el final de esta civilización. Esto quiere decir que coincide en el tiempo con la Ciudad Sagrada, salvo en el primer período de esta, conocido como remoto.

Machaca explicó al Diario Oficial El Peruano que se pueden apreciar los distintos estilos arquitectónicos que se usaron en la cultura Caral. Se observa el uso de piedras de cantera o el empleo de la quincha, dependiendo de la época de la estructura expuesta.


Los edificios de esta civilización se caracterizaron por plataformas. Al cambiar un estilo, se enterraba y se construía encima otra con nuevas peculiaridades. Estas edificaciones, que recuerdan a pirámides cuando alcanzan cierto tamaño, estaban acompañadas de plazas circulares hundidas y una escalinata que conducía a la parte alta.

Pero hay otros espacios en los que se emplearon estrategias para lograr la monumentalidad. Es el caso del sitio arqueológico Pueblo Nuevo, que se halla en la ladera de un cerro. Se aprovechó esta situación para construir las plataformas usando de base la pendiente.

Particularidades

De acuerdo con el arqueólogo Luis Ángel Muchari, una de estas estructuras en Pueblo Nuevo alcanza la altura de 28 metros. “Aquí se aprovechó el promontorio rocoso”, aseguró a este diario. Como es habitual en la época, cuenta con plaza circular. Esta aún no ha sido del todo excavada, pero ya se puede apreciar la precisión de los cálculos y la belleza de su acabado. 


Muchari hace notar que el estilo correspondería al período expansivo de Caral. 

Pero los azares de la historia no siempre permiten una ocupación continua como en Miraya o, posteriormente, Pueblo Nuevo. Un caso es el de Allpacoto. En este sitio hay dos momentos de ocupación de la población del valle coetánea a la de los caralinos. Hay edificaciones del período expansivo que luego fueron abandonadas. Y un segundo grupo que se levantaron en los últimos años de la civilización, en la que se percibe la confluencia de estilos arquitectónicos nuevos. 

Una curiosidad de Allpacoto es la existencia de frisos en su construcción más tardía. Han sido hechos marcando una pared. Los dibujos son muy delicados, pues el polvo de la zona los desaparecería si se les expone sin cuidado. Las imágenes son zoomorfas, de acuerdo con la explicación del arqueólogo Irvin Navarro.


Otra zona interesante es Lurihuasi. El especialista Gianfranco Chinchay mencionó que se ubica en una posición estratégica. Desde allí se domina un camino que conduce a la costa de Huacho relativamente más rápido que las rutas que hay camino a Supe Puerto y Barranca. 

Indicó que el estilo arquitectónico presenta en los muros material lítico vertical que sobresalen al suelo de cada plataforma. 

Estos cuatro sitios descritos, sumados a la Ciudad Sagrada de Caral y a Chupacigarro, constituyen la zona capital de esta cultura, de acuerdo con lo que propone la Unidad Ejecutora 003 del Ministerio de Cultura.