• JUEVES 30
  • de abril de 2026

Cultural

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Saberes milenarios

Los descubrimientos arqueológicos sobre Caral sirven para que artesanos del valle de Supe realicen diversos emprendimientos.


Editor
Ernesto Carlín Gereda

Editor de Culturales

ecarlin@editoraperu.com.pe


La Zona Caral, unidad ejecutora 003 de Ministerio de Cultura, realiza desde que empezaron sus labores trabajos con la comunidad vecina a los sitios arqueológicos que estudia. Una de ellas es el de impulsar emprendimientos de artesanías diversas. 

Desde réplicas de las piezas halladas en estos sitios o diverso material para llevar de recuerdo, hasta obras de cestería, se pueden encontrar en las tiendas que están al lado de la boletería de la Ciudad Sagrada de Caral. Uno de los rubros más interesantes es el de los textiles, hechos con el milenario algodón de colores del antiguo Perú.

Hilos de historia

El rescate de este algodón es un caso muy especial. Según contara la doctora Shady hace unos años al Diario Oficial El Peruano, el algodón de colores se cultivaba desde época de la civilización Caral hasta entrado el siglo XX.

Sin embargo, su conservación fue cada vez más precaria. Las necesidades de la industria exigían algodón blanco y de fibra suave.

Peor fue cuando se prohibió y se quemaron las plantaciones de algodón de colores. Por suerte, algunas plantas de este sobrevivieron asilvestrados cerca de acequias o en algunas perdidas chacras.

Ahora se siembra y se cultiva en el valle de Supe. Este producto es dado a pobladores para que generen un ingreso relacionado a esta planta casi desaparecida.

La Asociación Llampu Maki (Manos Suaves en quechua) es una de las beneficiarias con miembros del pueblo de Caral o del valle.

De acuerdo a la señora Hilmer Ruiz de Parco, vocera de ese colectivo, este algodón tiene la particularidad de ser más resistente. Indicó que con sus hilos hacen desde paneras y portavasos hasta ropas para ir a la playa y sombreros.

1940 fue prohibido el algodón de colores