Editorial
Tal problema consiste, a grandes rasgos, en presentar falta de dispositivos tecnológicos para el uso en clases, la baja o nula conexión a internet y la alfabetización digital, entre otros aspectos.
No es un secreto que tal déficit afecta principalmente a los sectores de nuestra población en situación de pobreza y pobreza extrema, que generalmente residen en zonas alejadas de los núcleos urbanos.
Tal situación, de por sí preocupante, se vio expuesta en toda su dimensión a raíz de la pandemia del covid-19, que obligó a cientos de miles de niños y jóvenes a estudiar desde sus casas mediante clases remotas para no contraer la enfermedad. Tal disposición pudieron aprovecharla solamente los hogares con conexión a internet y en posesión de algún dispositivo electrónico, como computadoras y tabletas. Sin embargo, los educandos provenientes de entornos en los que hay una marcada brecha digital y tecnológica no pudieron acceder a los programas virtuales diseñados por el Ministerio de Educación.
Los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) son útiles para comprender mejor el panorama. De acuerdo con esta entidad, en el 2021, solo 1 de cada 10 hogares en el ámbito rural contaba con conexión a internet. Además, más de 370,000 niños y jóvenes de las zonas más vulnerables tuvieron que abandonar sus estudios por la falta de recursos digitales y acceso a la red.
Por lo tanto, a fin de complementar los esfuerzos ya desplegados para revertir esta situación, por ejemplo, con la entrega de tabletas a estudiantes de zonas vulnerables, el Ministerio de Educación (Minedu) aprobó recientemente el Plan de Cierre de Brecha Digital, iniciativa cuyo objetivo es asegurar que todas las personas, especialmente aquellas en escenarios rurales y urbanos de pobreza o pobreza extrema, tengan acceso al uso de tecnologías digitales que contribuyan a una educación articulada e inclusiva.
En el ámbito de la infraestructura, el plan propone dotar de equipamiento tecnológico y conectividad a estudiantes y docentes a fin de impulsar los aprendizajes y competencias profesionales de ambos; en cuanto a los recursos digitales, se plantea implementar contenidos educativos en tabletas; y, finalmente, respecto a las acciones formativas, se prevé fortalecer las habilidades de docentes y administrativos mediante capacitación y asesoría.
La importancia de este esfuerzo es inobjetable, pues es urgente abordar el cierre de la brecha digital para brindarles a nuestros niños y adolescentes una educación de calidad, acorde con los nuevos desafíos marcados por la irrupción a escala global de las nuevas tecnologías. No tomar cartas en el asunto implica condenar a gran parte de nuestro capital humano a un aprendizaje limitado, hecho que impedirá al país avanzar más rápido rumbo al desarrollo.
Por esa razón hacemos un llamado al Ejecutivo, a fin de que plasme cuanto antes esta iniciativa, la cual debe contar con el respaldo de todos los sectores por ser un tema de máxima importancia para el país.