Opinión
Ministro de la Producción
Cuando pensamos en una industria manufacturera moderna y responsable, eficiente y ecoamigable tenemos que acercarnos a los conceptos de la economía circular, una estrategia moderna que minimiza el uso de los recursos en el proceso productivo y genera un nuevo valor para los residuos en el marco de la sostenibilidad.
La economía circular nos permite repensar en el modelo tradicional de economía lineal al que estamos acostumbrados, especialmente en países como el Perú, que cuenta con grandes ventajas por su biodiversidad y dotación de recursos naturales. La economía circular nos proporciona un modelo de producción y consumo que garantiza la sostenibilidad de los recursos y, por lo tanto, de los negocios. El enfoque de economía circular permite a las empresas ser más eficientes y mejorar su imagen haciéndose más competitivas tanto en el mercado nacional como en el exterior. Cuando pensamos desde el Estado en diversificar el aparato productivo, pensamos indesligablemente en diversificar de manera sostenible. La diversificación se constituye una oportunidad estratégica para generar nuevos motores de crecimiento económico sostenibles. Esto significa pasar a un nuevo modelo que parte de la extracción, producción, consumo y reutilización de residuos o subproductos para generar nuevos productos.
En la lógica de optimizar el uso de los recursos en el proceso productivo y generar nuevo valor no podemos negar la latente problemática que se deriva de la gestión de los residuos sólidos en el país. Según el Ministerio del Ambiente (Minam), casi la mitad de las 21,000 toneladas de residuos sólidos producidos por día en todo el país, equivalente a 2,000 camiones de basura al día, termina en lugares de incorrecta disposición como botaderos, ríos y lagos, sin pasar por algún tratamiento; y solo 1% de los residuos municipales son recuperados, cuando aproximadamente el 70% de estos pueden ser reaprovechados de alguna manera; lo que podría impactar positivamente en la creación de nuevos emprendimientos, en generación de valor agregado, dinamismo de empleos y mejora de las condiciones y bienestar de los ciudadanos.
Es preciso seguir trabajando para establecer normas para la responsabilidad por parte de los productores de bienes relacionados con envases y embalajes, baterías, neumáticos, entre otros, además de restricciones para plásticos de un solo uso. También continuar promoviendo la disminución de residuos orgánicos y buscar su mejor aprovechamiento energético y potencial de beneficios económicos.
Creemos necesario expandir la economía circular mediante el trabajo conjunto de todos, propendiendo a cambios en los sistemas de gestión, de inversión y de financiamiento a través del ciclo de vida de los productos.
En línea con ello, el Ministerio de la Producción (Produce) aprobó en febrero del 2020 la “Hoja de Ruta Hacia una Economía Circular en el Sector Industria”, mediante el Decreto Supremo Nº 003-2020-Produce, que tiene por finalidad adecuar e incentivar progresivamente los procesos productivos lineales hacia los principios de economía circular, promoviendo mejores prácticas en la generación y gestión de residuos industriales, así como el diseño de mecanismos para impulsar iniciativas innovadoras y tecnologías limpias.
Junto con la hoja de ruta, a fin de impulsar una transición progresiva desde un modelo lineal hacia uno circular en un período de 5 años, se establecieron las primeras 42 acciones del Estado que buscan incentivar la producción industrial bajo un enfoque de economía circular, gestionar la información vinculada con la productividad circular, el consumo sostenible, la gestión de residuos, promover la innovación y el financiamiento necesario para garantizar una transición paulatina del sector privado. Estas acciones son previstas para otorgar condiciones mínimas a fin de que las empresas migren paulatinamente hacia este modelo circular.
Desde Produce, el Instituto Tecnológico de la Producción (ITP), el Instituto Nacional de Calidad (Inacal), el ProInnóvate, programa integral y transversal a los sectores productivos que asegura su sostenibilidad e incorpora a Innóvate Perú, y Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA), promueven de manera específica acciones contempladas en la hoja de ruta. Asimismo, en los despachos viceministeriales de Pesca y Acuicultura y de Mype e Industria se viene desarrollando actividades para promover la circularidad como condición natural e intrínseca de la industria nacional. Entre otros casos, como los acuerdos de producción más limpia (APL), proyectos de parques ecoindustriales, zonas Industriales sostenibles, entre otros.
En el sector Pesca, se ha propiciado la suscripción de 5 APL, y entre Produce y la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP) se ha fortalecido el compromiso para la implementación de estrategias para el uso eficiente de los bienes en desuso y la mejora en la gestión de los residuos sólidos. Además, se han desarrollado coordinaciones para concretar cooperaciones y apoyo financiero en la realización de buenas prácticas en las actividades de procesamiento industrial pesquero con enfoque de economía circular, así como la elaboración y aprobación de guías sobre la gestión adecuada de los residuos.
Sin duda la coordinación interinstitucional público-privada tiene un rol trascendental para poner en marcha la transición hacia el modelo de producción más circular. Bajo este escenario, el sector privado jugará un rol protagónico tanto en la adaptación como en la mitigación de sus procesos.
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