• LUNES 23
  • de marzo de 2026

Editorial

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Contra los incendios forestales

“Poniendo en marcha una estrategia eficiente e integral, y con la participación de los sectores involucrados, es posible reducir el número de incendios forestales [...]”.

Un grave perjuicio causado por estos fenómenos es la afectación ambiental. La quema de material orgánico contamina el aire respirable y contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global al destruir la vegetación que encapsula carbono y otros gases responsables del incremento de la temperatura.

Además de ello, al desaparecer los bosques, los incendios afectan un medio de subsistencia no solo para la fauna y flora, sino también para cientos de miles de seres humanos que dependen de ellos para obtener alimentos, medicinas y como fuente de trabajo y recursos económicos.

Por todas estas razones es necesario prevenir la ocurrencia de tales fenómenos. Ello incluye necesariamente educar a las personas, especialmente a los miembros de las comunidades campesinas que suelen recurrir a la ancestral técnica de la quema de pastos para preparar y renovar la tierra.

El problema es que esa actividad, al ejecutarse sin ningún tipo de control, muchas veces es el detonante de incendios forestales de grandes magnitudes. De acuerdo con las autoridades, el 98% de estos fenómenos tienen su origen en causas humanas.

De acuerdo con el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), en lo que va del año, los daños causados por los incendios se han triplicado en comparación con los reportados en el 2021.

En ese período, los incendios forestales afectaron 191,000 hectáreas. Es decir, en el presente año serían cerca de 600,000 las hectáreas dañadas.

Por ello, con el objetivo de prevenir este daño a los frágiles ecosistemas de nuestro país, es indispensable desplegar acciones para evitar la aparición de más incendios forestales. Gobiernos regionales y locales están llamados a llevar a cabo un esfuerzo más intensivo para prevenir estas ocurrencias mediante acciones de educación y capacitación dirigidas a los productores agrarios que recurren a la quema de pastos. Es factible asesorarlos en herramientas menos peligrosas en el objetivo de preparar sus terrenos para las actividades agrícolas.

Del mismo modo, junto con la capacitación, es preciso incidir en la prevención, para lo cual hay herramientas tecnológicas que deben aprovecharse, como el monitoreo satelital sobre las zonas más sensibles a los incendios.

Poniendo en marcha una estrategia eficiente e integral, y con la participación de los sectores involucrados, es posible reducir el número de incendios forestales y evitar el grave daño que ocasionan al medioambiente en nuestro país.