Cultural
Editor de Culturales
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Hace unos días se aprobó el Reglamento de Intervenciones Arqueológicas (RIA). Entre los acápites que contempla están las normas que permiten el reentierro de restos humanos –sean de época prehispánica, colonial o republicana– a pedido de familiares o personas de la comunidad donde se halló.
Esta novedad tiene varios antecedentes uno de ellos fue una solicitud de la comunidad de Castillo en Ancash para el regreso de un resto humano hallado en las ruinas Inca de Corral Ucro de su jurisdicción.
Uno más del lugar
El hecho sucedió hace seis años. Realizando un trabajo de investigación en el mencionado sitio arqueológico se encontraron los restos de dos personas.
Refiere una fuente cercana a los trabajos de investigación que de forma paulatina los lugareños preguntaban sobre lo que se había encontrado durante las excavaciones.
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“Un comunero primero se acercó a contar que había soñado con alguien que se lamentaba diciendo ‘alalau, alalau –qué frío en quechua– y poco después fueron varios los que tenían similares sueños”, manifiesta.
Pronto los vecinos del sitio comenzaron a solicitar se pueda reenterrar, porque tenía frio y sino se le respetaba habría problemas con sus cultivos,
Los comuneros pidieron que estos dos cuerpos hallados por los arqueólogos sean vueltos a enterrar en el lugar donde se les encontró.
“El entierro fue muy emotivo. Los trataron como si fueran parte de la comunidad”, relató la fuente.
Otros países de la región como Chile o Argentina ya cuentan con una legislación que posibilita la restitución o reentierro de individuos de época prehispánica.
Esta norma es un importante acierto ya que busca incorporar las tradiciones y costumbres de las poblaciones rurales y originarias, a la gestión del patrimonio cultural de la Nación. “En las comunidades cercanas se le dice abuelos a los muertos que están enterrados en los sitios arqueológicos”, puntualiza la fuente.
Cifra
1 persona sacrificada se encontró en Corral Ucro, región Áncash.
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??Por Ernesto Carlín pic.twitter.com/xZijOjs8Ry