Opinión
Comunicadora social y escritora
A veces siento que vamos por la vida como si fuera una carrera de velocidad, desesperados por acumular cosas, casas, viajes, gente y fotos para demostrarlo. Sin embargo, creo que la vida es un tema de resistencia, donde aguantamos las tempestades y disfrutamos cuando el mar está en calma. Cada día tiene su afán y no vale la pena adelantarnos a los momentos que aún no han llegado. Sobrepensar desgasta. Es necesario aprender a disfrutar el momento.
Justo ahora que empezó diciembre, me parece el tiempo perfecto para evaluar, reflexionar con detenimiento y retomar con fuerza las cosas. Cada año me alejo más de las actividades por cumplir y me abrazo con fuerza a mi filosofía de asistir solo a los lugares que me traigan paz, junto a la gente que amo. Valoremos lo que tenemos porque nada volverá a repetirse así lo intentemos. Nunca volveremos a las mismas risas, ni sentiremos lo mismo en un abrazo. Habrá también gente que no volvamos a abrazar. La vida está llena de despedidas y reencuentros, pero nunca ocurren de la manera que esperamos.
Por lo tanto, creo que es importante valorar el hoy y cuidar a la gente que amamos. Es fundamental hablar y mantener abiertos los canales de comunicación. Estoy convencida de que las palabras son puente y camino, no nos perdamos por la cobardía de no usarlas y que el ego nunca nos gane porque luego no habrá arrepentimiento que regrese el tiempo perdido.
Cuando vuelvo al poema de Szymborska, hay una parte que me emociona mucho porque habla de nuestra igualdad desde la diferencia y menciona “Medio abrazados, sonrientes, buscaremos la cordura, aun siendo tan diferentes, cual dos gotas de agua pura” y me gusta esta mención a la búsqueda de la cordura porque el amor implica un poco de locura. Se necesita estar un poco loco para amar a otro desde la paciencia y lograr que sus diferencias se vuelvan complementarias. Esta cordura perdida, en medio de diferencias que nos vuelven iguales, es maravillosa, y eso tampoco sucederá dos veces.
Una vez escuché “si te topas con la felicidad, abrázala y no la dejes ir”. Ella es una dama escurridiza que le gusta visitarnos por ratos cortos, así que valoremos lo bonito que tenemos; finalmente, cierro con más palabras de Szymborska: “Todo principio no es más que una continuación, y el libro de los acontecimientos se encuentra siempre abierto a la mitad”.
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