Cultural

Periodista
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“Las bibliotecas no son una isla, trabajan, primero, con su comunidad; se interrelacionan con un tramado de organizaciones y cumplen así los sistemas de lectura pública”, recuerda Gloria Pérez-Salmerón, presidenta de la Fundación de Bibliotecas Globales de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA Global Libraries).
Consultada sobre la experiencia peruana, la exdirectora de la Biblioteca Nacional de España subraya que en el Perú “hay una ley que articula todo el sistema de lectura pública y eso puede ser modelo para muchos países”.
“Aquí [en el Perú] hay una base sólida que puede contribuir a que otros países puedan mejorar sus servicios bibliotecarios”. Explica que con una ley aprobada es mucho más fácil conseguir recursos y hacer ver el sistema de bibliotecas públicas como una inversión social.
Ventajas de la red
“Cuando las bibliotecas trabajan en red, se facilitan las cosas, primero, porque es una economía de escala. No es lo mismo pagar una suscripción a una publicación periódica para una red que para una biblioteca”, dice.
En su país, España, la ley sobre la lectura y las bibliotecas permitió aplicar estándares de calidad y que cada localidad con más de 5,000 habitantes mantenga su propia biblioteca. “La base legal fue importante para defender la biblioteca pública”, recuerda.
–¿Qué aprendizaje dejó a las bibliotecas públicas la pandemia?
–En España, las bibliotecas públicas no fueron declaradas un servicio especial, y se cerraron. Los bibliotecarios trabajaron de motu proprio, desde sus casas, ofreciendo servicios por las redes sociales, por llamadas. No hubo una gestión de riesgo. Se pudo echar mano de alguna biblioteca virtual o del servicio nacional de Biblioteca Digital. Por ello es tan importante el trabajo en red. Ninguna biblioteca es una isla, todas las bibliotecas están interconectadas.
–¿El libro digital debe ser prioritario en la biblioteca pública?
–A pesar de que Nicholas Negroponte vaticinó que todo sería digital, de momento no lo es. Hay dos temas. Por un lado, solo una pequeña parte de los acervos bibliográficos están digitalizados. Por otro lado, tenemos las licencias de los libros electrónicos. Las bibliotecas deben contar con doble presupuesto para tener una colección híbrida, con una parte en libro impreso, y otra, en libro electrónico, que se puede prestar o no, dependiendo de las legislaciones en propiedad intelectual. Es complejo.
–En varios países, las bibliotecas públicas ofrecen diversos servicios.
–La biblioteca pública ha evolucionado. Ha pasado de ser un templo de la sabiduría adonde solo iban los elegidos a ser un lugar de encuentro, donde la gente va a formarse, informarse y a pasarla bien. Las estanterías ahora son de libre acceso y la biblioteca debe ofrecer contenidos en distintos formatos. Y tras la pandemia, nos tiene que preocupar a los bibliotecarios que el acceso a la información esté garantizado y que el acceso a internet sea un servicio público, como electricidad o el agua potable porque hay mucha información que viene en línea.
–Hoy, el bibliotecario debe tener otro perfil.
–El bibliotecario tiene que adaptarse al contexto. Muy lejos andan los copistas. En el siglo XVII una biblioteca solo era para aquellas personas que sabían leer y estaban calzadas. Tenemos hoy el compromiso de estar vinculados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) porque las personas pueden estar más informadas para contribuir con el desarrollo sostenible. La información hace que una persona sea más crítica en todos los sentidos.
–La comprensión de lectura es preocupante para todos los países.
–Es un tema que trasciende al tema de la educación. El saber leer no solo se aplica al placer de la lectura, sino también a la comprensión de lo que dicen y de tus problemas. En Medellín (Colombia), la criminalidad bajó porque hubo un programa que quiso hacer los parques-biblioteca para la formación de los jóvenes y los adultos. A las bibliotecas hay que verlas como una inversión social.
Datos:
La IFLA Global Libraries, de la Fundación de Bill y Melinda Gates, ayuda al fortalecimiento de los sistemas de bibliotecas públicas.
Apoya las políticas de la ONU y de las ODS, y también elabora el mapa mundial de bibliotecas públicas, una herramienta global que recoge información oficial sobre cuántas bibliotecas públicas hay en el planeta, cuántos préstamos de libros se realizan por día y etcétera.
Pérez-Salmerón participó en el I Encuentro del Sistema Iberoamericano de Redes Nacionales de Bibliotecas Públicas y Escolares (SIRBI), que reunió a representantes de bibliotecas de 14 países. Fue organizado por la Biblioteca Nacional del Perú.