• JUEVES 26
  • de marzo de 2026

Opinión

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Reflexiones

105 años del Hospital Víctor Larco Herrera


Editor
Rubén Quiroz Ávila

Presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía, profesor universitario


Uno de esos monumentos a la solidaridad y del compromiso cívico es el hospital Víctor Larco Herrera, que lleva meritoriamente su nombre como estampa honorífica de su principal protector. Sabemos la premura de cuidar la salud mental y el colosal impacto en las familias que tienen a uno de sus integrantes en esa situación. Además, es ya una catástrofe en los sectores de la población en situación de pobreza y extrema pobreza. Por ello, la existencia de este emblemático hospital es una oportunidad para repensar qué se está haciendo por la salud mental en el Perú y que es un asunto público tan urgente y poco atendido. Hay innumerables casos que indican que estamos ante un grave problema nacional que pocos reconocen o no quieren aceptar, pero que está afectando nuestros vínculos como sociedad. Para ello se requiere el apoyo incondicional para fortalecer el sistema de salud mental.

Los 105 años de inicio de las funciones del Larco Herrera son un recordatorio de lo tanto que nos falta por hacer. Es una prioridad absoluta resolver la cuestión de la salud mental. Solucionarla de manera sistémica, no solo de deseos temporales y buena voluntad, sino también con el profesionalismo científico que ya nos enseñó el gran Víctor Larco Herrera.

A la vez, debemos reconocer y agradecer el inmenso trabajo de resistencia, a veces silenciosa, del personal de salud, administrativo y de servicios que durante años vigila, con esfuerzos épicos, que la salud pública tenga alguna oportunidad. Actualmente cuidan a cerca de 400 pacientes en el propio hospital, muchos de ellos absolutamente solos en el mundo y que son atendidos, protegidos, acompañados por esta comunidad de profesionales y también de heroicos voluntarios. También han reactivado su propia biblioteca, cuyo nombre es en homenaje a Enrique Encinas, un acucioso científico, que dedicó su existencia a impulsar la investigación científica y resguardar la memoria documentaria. Es a la vez un activo centro de documentación que está digitalizando parte de su acervo y, además, tiene bajo custodia parte de nuestra historia de la ciencia y sus permanentes luchas. Por ello, el hospital Víctor Larco Herrera no solo es un hospital, sino también un símbolo de lo que podemos ser y, a la vez, la magnífica heredad de un visionario y patriota.

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