Central
Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
1.
“Yo fui un sencillo testigo de mi tiempo”, decía Manuel Jesús Orbegozo (MJO). Ayer, un austero mensaje en redes sociales de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos recordaba el centenario del maestro emérito.
Fue la noche del 31 de julio del 2004, un sábado friolento, cuando MJO subió al tercer piso de Letras y en el aula 9C puso punto final a sus 36 años de carrera como docente en la Escuela de Periodismo sanmarquina, donde su característica había sido siempre sacar a los alumnos a recorrer las calles de la ciudad, allá donde las historias, la gente y la vida aguardaban.
Su última clase se dio por un ultimátum que le imponía la Sunat: debía dejar de enseñar en la San Marcos y cobrar de una vez su jubilación como pensionista de la Ley 19990.
En esa última vez frente a 49 futuros reporteros, repitió aquella premisa que había definido su carrera: los periodistas deben intentar la perfección con base en la técnica, la ética y el humanismo. Esa semana también se instauraba en la ciudad de Trujillo la Fundación Artístico-Literaria que lleva su nombre.
“Más de 50 años me pasé observando al hombre y lo vi pastando rebaños, robando honras, midiendo destinos, sembrando sueños, llorando a mares o riendo a gotas; inaugurando estatuas triunfales, apagando hambres o amasando ruindades; más de 50 años en casi todas las latitudes de la Tierra testimoniando sus afanes y sus holganzas, sus grandezas y sus miserias, su sed de paz, como sus delirios de guerra, sus ansias de poder, de destrucción o de muerte”, dijo.
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2.
El periodista que escribía crónicas –ese género que es “ornitorrinco de la prosa”, como lo denominó el mexicano Juan Villoro– nació en Otuzco, Trujillo, el 8 de enero de 1923.
Con un lapicero en la mano y un cuaderno iría anotando las respuestas de aquellos hombres y mujeres que hoy son imperecederos para hablar sobre el siglo XX, cuando el hombre llegó a la Luna, hizo explotar la bomba atómica o vio a Brasil tricampeón del mundo.
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En noviembre de 1976, en una banca del Parque de la Exposición entrevistó a Pelé, quien le dijo que no creía que Dios se preocupara por el fútbol, pero sí que le dio talento para jugarlo.
De quienes más le impresionó en su larga vida como hombre de prensa fue conocer a la Madre Teresa de Calcuta, de la religiosa salvaguardaba el rosario que le regaló hecho de semillas de olivo de Jerusalén.
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“En mis contactos con el hombre de otras latitudes de la Tierra he conocido a muy pocos, tal vez cinco, como los dedos de mi mano, capaces de olvidarse de sí mismos, suficientemente altruistas como para entregarse a los demás sin esperar recompensa alguna […] La madre Teresa era virtuosa, fanática del Ecleciastés, muy carismática, su alma era más grande que su cuerpo y en virtud superaba a muchos congéneres”, escribió.
3.
Hay frases que también supo tomar al vuelo de sus entrevistados, al saber que eran pepa. Ernest Hemingway comparó a la muerte con una prostituta, pues se acostaba con todo el mundo.
Y en una conferencia de prensa en Río de Janeiro, el cosmonauta Yuri Gagarin le juró que en Rusia se conocía la hazaña de Jorge Chávez al cruzar los Alpes.
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Sobre todo, MJO guardaba las anécdotas de los viajes, que contaba en sus clases peripatéticas a sus alumnos o fajados periodistas, que volvían a viajar con las palabras y objetos del recorrido cronista, quien ya en 1967 había pisado Biafra, la región que se independizó brevemente de Nigeria. Allá llegó solo con su pluma y un inglés que le valía para cruzar el mundo.
Porque no siempre tuvo la suerte de contar hasta con dos traductores para entrevistar al escritor William Faulkner en el salón dorado del hotel Bolívar de Lima, donde también se tomó un té con Jorge Luis Borges y se quedó sin preguntas ante el “glamour aplastante” de Ava Gardner, “observando su blusa de seda con une escote que nacía en su ombligo”.
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Es histórica su crónica sobre cómo llegó a hacer la entrevista con el legendario sindicalista polaco Lech Walesa, en el barrio de trabajadores de Gdansk. Sumaba anécdotas con los actores Cantinflas y Peter O’Toole, el líder palestino Yaser Arafat y el campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov. Estrechó la mano a Sadam Husein en Bagdad antes de que este tomara el poder. Había entrevistado en Cabo Blanco, en 1968, al médico Christian Barnard a menos de un año del primer trasplante exitoso de corazón. MJO vio el mundo, lo escribió y lo dejó en las páginas de diarios y revistas.
Datos:
Entre febrero de 1999 y noviembre del 2001, MJO se desempeñó como director del Diario Oficial El Peruano.
Casi septuagenario, MJO cubrió una de sus últimas comisiones internacionales: la guerra del Golfo en 1991.
Cifras:
25 veces estuvo en París en misión periodística.
32 años trabajó en el diario El Comercio.