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Formación profesional

Ejercicio diplomático: Excelencia y vocación de servicio [video]

La Academia Diplomática del Perú convoca al concurso de admisión 2023 a todos los peruanos de nacimiento que tengan una gran vocación de servicio, centrada en el ciudadano y en el Perú. Los futuros diplomáticos asumirán la defensa de los intereses del Estado en el exterior.


Editor
Gabriel Valdivia

Periodista

jvaldivia@editoraperu.com.pe



“La intención ha sido simplificar el proceso, incluso se ha bajado el costo del examen, por lo que alentamos a los jóvenes, mujeres y hombres de todo el Perú, a que participen en esta convocatoria que ofrece 25 vacantes”.

Pueden postular los jóvenes con un grado académico, un título reconocido por el sistema universitario nacional, ya sea que hayan estudiado en el Perú o en el extranjero, y que tengan un dominio mediano del inglés; además, el postulante no debe tener antecedentes penales, policiales ni judiciales, entre otros requisitos.

“Una vez que ingresan, los alumnos siguen cursos durante dos años. Es una maestría. Le damos un título reconocido por el Estado de maestro en Diplomacia y Relaciones Internacionales y, si terminan satisfactoriamente y realizan la tesis que tienen que preparar, pasan a integrar el servicio diplomático del Perú”, comenta.

La fecha para presentarse culmina el jueves 19 de enero. Luego, los postulantes registrados recibirán el cronograma de las pruebas, que son siete rigurosos exámenes, los que se programarán a partir de la primera semana de febrero.

Labor diplomática

El trabajo del diplomático se orienta a la defensa de los intereses del Estado en el exterior y a la protección de los conciudadanos que viven en otros países.

“Los diplomáticos trabajan esencialmente en la red de embajadas del Perú y en los consulados que atienden a los peruanos que han emigrado. Tienen, además, presencia en los organismos internacionales como Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y otros. Pero mientras estén en Lima, pueden trabajar en el Ministerio de Relaciones Exteriores o en otros sectores del Estado, a donde son destacados para que manejen temas internacionales. A esto se suman las oficinas desconcentradas, que operan en las regiones, que actualmente suman trece”, explica Meza-Cuadra.

Igualdad de oportunidad

Estas oficinas funcionaban originalmente solo en zonas de frontera, pero ahora están en diversas regiones del país. De esta manera, en las oficinas de Tumbes, Piura, Iquitos, Cajamarca, Arequipa y Tacna los postulantes también podrán rendir los dos primeros exámenes (de conocimientos y concepto escrito).

El director de la ADP refiere que no hay ninguna diferencia entre lo que se exige a los postulantes de Lima o de provincias. “Es un solo prospecto. Hace mucho tiempo que los requisitos y la manera en la que nos aproximamos a los jóvenes es abierta. Desde la Academia Diplomática organizamos campañas a lo largo del año”.

Personal de la ADP visita las universidades, difundiendo la labor del diplomático para captar el interés de los jóvenes. “Es lo más democrático, en el sentido de que permitimos que postulen todos, incluso solo exigiendo el nivel intermedio del inglés”.

El número de diplomáticos que egresan cada año depende del número de vacantes que fija el Ministerio de Relaciones Exteriores. Este año, el cupo es para 25 vacantes.

¿Qué cursos se estudian?

Durante los dos años de estudios los cursos que llevan los alumnos están relacionados con la diplomacia, como son relaciones económicas, políticas, temas de promoción cultural, gestión consular, además de temas prácticos y viajes de estudio.

Lo importante –agrega el director– es que estos estudios no cuestan. “El Estado subvenciona los estudios, los viajes, la alimentación, el seguro y otorga una pensión básica para el mantenimiento, que ayuda sobre todo a las personas que vienen de las regiones”.

Larga trayectoria

En el 2025, la ADP cumplirá 70 años de vida institucional. Se trata de la segunda en formación diplomática en la región, después del Instituto Río Branco de Brasil, y con un prestigio bien ganado.

Destacados diplomáticos han representado a nuestro país en organismos internacionales y en diversos ámbitos, como es el caso del embajador Javier Pérez de Cuéllar, dos veces secretario general de las Naciones Unidas. Su imagen da nombre a la ADP.

El excanciller destaca que el Perú ha tenido una participación muy activa en temáticas como el medioambiente. Fuimos sede de una COP y nos consideran uno de los países más activos internacionalmente, que ha hecho contribuciones sustantivas, habiendo acogido la conferencia de las partes un año antes del cierre del Acuerdo de París. Y participamos activamente en una negociación multilateral para combatir la contaminación por plásticos que genera graves consecuencias para los océanos.

Desde la Cancillería, el diplomático maneja diversos temas que atañen al Estado. “Hablamos de medioambiente, pero también del ámbito de la cultura, en la repatriación del patrimonio, la promoción cultural o en el tema de la seguridad. Trabajamos en Nueva York, en Naciones Unidas, en la participación del Perú en las operaciones de mantenimiento de la paz y la seguridad; en Ginebra, con la Organización Mundial de la Salud y, así, con varias entidades del Estado en aspectos de justicia y de cualquier otro sector”, precisa.

El Perú estuvo entre el 2018 y 2019 como miembro del órgano más importante que tiene Naciones Unidas: el Consejo de Seguridad y en esos años lo presidió y a él le tocó estar en Nueva York, “de modo que las funciones que cumple un diplomático son diversas”.

Profesionales versátiles

“Eso es lo atractivo de la carrera, exige a quien la ejerce ser muy versátil. Hay que dominar algunos temas, profundizar en ellos. Unos se especializan en asuntos económicos, jurídicos o de medioambiente, pero hay que tener una visión global porque en cualquier momento estamos llamados a servir en una misión o apoyar en un ministerio, en un ámbito específico, y hay que estar preparados”.

Pero la cualidad principal del profesional diplomático es la vocación de servicio. “Se trata de un servidor público que está para servir al Estado, a los intereses permanentes del Estado, pero también a los ciudadanos peruanos en el exterior que requieren apoyo; es una vocación de servicio en primer lugar, y después hay que tener un gran amor por el Perú, ya que no se puede representar a un país si no lo conoce y no lo quiere profundamente. Ese conocimiento del Perú es muy importante”, enfatiza.

Asegura que el diplomático es una persona que puede establecer redes de contacto que sirvan a su trabajo y lo ayude a obtener beneficios concretos para su país, en términos de visitas de autoridades, cooperación, asistencia técnica y lo que siempre se promueve desde la Cancillería, que es el comercio, las inversiones, el turismo, aprovechando ese gran potencial del Perú que es su cultura milenaria.

En la coyuntura social que vivimos –afirma– los desafíos son mayores para los diplomáticos, pues se necesita que los impactos sean menores, y que tan pronto mejore la situación, recuperen el terreno perdido, y evalúen esa contribución que beneficie especialmente al común de los peruanos, a los más humildes que han visto afectados sus ingresos, sus negocios, su economía. “Para eso estamos también los diplomáticos. No bajamos la guardia”.

Cifra

700 profesionales del cuerpo diplomático son graduados de la ADP.