• SÁBADO 14
  • de marzo de 2026

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ecosistema presenta restos de petróleo

La contaminación persiste a un año del derrame de crudo

Salud de la población sigue en riesgo, advierten.

Los pescadores de Lima Norte y Callao todavía recuerdan la noche del 15 de enero del 2022, cuando un buque de Repsol derramó casi 12,000 barriles de crudo en el mar de Ventanilla. En menos de dos días, el hidrocarburo llegó a las costas de Ancón.

Cambio brusco

“Todo cambió bruscamente cuando apareció esa marea de hidrocarburo, que poco a poco fue matando a las aves y los peces que tenían como hábitat la zona marino costera, desde la playa hacia al oeste, a una distancia de cinco millas marinas”, explicó Luis Garrido Chávez, presidente de la Asociación de Pescadores Artesanales de Ancón (Apescaa).

El derrame de petróleo, catalogado por el Gobierno peruano como el peor desastre ecológico de los últimos tiempos en Lima, contaminó cerca de un centenar de playas en los distritos de Ventanilla, Santa Rosa, Ancón, Aucallama, Chancay y Huacho, según el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA).

Igualmente, la presencia del hidrocarburo dañó completamente los recursos hidrobiológicos, afectando la economía y el estilo de vida de miles de pescadores, operadores turísticos y personas dependientes del mar.

“Aunque las personas busquen otras alternativas, no hay muchas oportunidades de trabajo porque toda la economía de Ancón gira en torno al mar. Tan solo en esta asociación somos 800 personas afectadas, entre pescadores y agentes de pesca, como los chalaneros, jaladores y lavadores. Además, detrás de cada persona, hay una familia”, informó el dirigente a la Agencia Andina.

Respuesta oficialEl titular de la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa), José Ramos, calificó de imprecisas las afirmaciones de Repsol respecto a que algunas playas no estarían contaminadas.

“Repsol no es autoridad sanitaria. El hidrocarburo se sedimenta en la arena, y las personas, al ingresar al mar, la pisan, pero también contamina el aire, y, por ende, puede afectar a las familias que se acomodan a recibir los rayos de sol. Los daños no se verán inmediatamente”, puntualizó.

De manera similar, Luis Pozo Pizarro, presidente de la Coordinadora Distrital de Ancón, declaró que, a pesar de que las playas de Ancón parecen estar limpias, solo es en la superficie, ya que la contaminación se mantiene en el zócalo continental. “Si escarban a un metro de profundidad, van a sacar hidrocarburo”, comentó.

Asimismo, indicó que el oleaje anómalo de los últimos días “ha levantado los residuos de hidrocarburo que se encontraban en el zócalo del litoral”, por lo que exigen a Repsol y a las autoridades correspondientes un despistaje profundo para saber el grado de contaminación al cual está expuesto la población de Ancón.

Ante la falta de trabajo, mientras esperaban alguna compensación económica, Luis Garrido cuenta que, durante los primeros meses de la tragedia, decenas de pescadores artesanales fueron reclutados, mediante una empresa subcontratista de Repsol, para hacer la limpieza de las playas de Ancón, de manera superficial y sin un equipo de protección adecuado.

“Nosotros aceptamos trabajar para poder llevar un pan a nuestros hogares, ya que no podíamos seguir pescando. Incluso empezamos a hacer esa labor de forma muy precaria, sin la indumentaria necesaria para protegernos del hidrocarburo”, agregó.

Preocupación

En la actualidad, después de recibir diversas charlas de biólogos de una ONG sobre las consecuencias que puede dejar el hidrocarburo en su salud, los pescadores artesanales expresan su preocupación porque podrían desarrollar algún tipo de enfermedad en los próximos años.

El presidente de Apescaa afirmó que, hasta el momento, el 70% de los pescadores artesanales de Ancón no han vuelto a trabajar en la pesca, por lo que han estado supeditados a los bonos de Repsol, los cuales terminaron de entregarse a fines del año pasado.

Acción coordinada

La Defensoría del Pueblo pidió al Estado una acción coordinada y continua, que también incorpore medidas en el mediano y largo plazo, de las entidades competentes para atender los impactos ambientales y sociales del derrame de petróleo en Ventanilla, sin perjuicio de las obligaciones de la empresa Refinería La Pampilla S. A. A.

La Defensoría del Pueblo señala que esta petición la realiza a un año del derrame de cerca de 12,000 barriles de petróleo en el terminal multiboyas Nº 2 de la refinería La Pampilla, que afectó más de 11,000 hectáreas y a más de 10,000 familias.

Precisó que esta solicitud se hace tras advertir que, en octubre pasado, se produjo el vencimiento de la declaratoria de emergencia ambiental, sin que a la fecha se cuente con un plan de manejo de mediano y largo plazo que permita dar continuidad a las labores en forma planificada y coordinada entre las distintas entidades, considerando que en ese mes el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) determinó que 71 de los 97 sitios impactados por el derrame continuaban afectados por hidrocarburos.

“Se requieren realizar monitoreos y estudios a las zonas afectadas, lo cual permitirá adoptar medidas inmediatas para proteger el ambiente y la salud, más aún cuando estamos en temporada de verano y de oleajes anómalos”, señaló Lissette Vásquez, adjunta para el Medio Ambiente, Servicios Públicos y Pueblos Indígenas de la Defensoría del Pueblo.

Cifra

48 playas de seis distritos fueron las afectadas por el derrame de petróleo del 15 de enero del 2022.