Cultural
Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
1.
“Hablar de los libros en las redes sociales se ha vuelto necesario, en la medida en que los medios tradicionales, lamentablemente, ya no tienen el impacto que tenían antes”, opina Jaime Cabrera Junco, el rostro detrás del portal Leer Por Gusto, el cual, desde hace más de una década, se ha convertido en un referente para los amantes de los libros en el país.
La página nació exclusivamente para la web y el canal de YouTube, pero ahora ha adaptado sus contenidos a Facebook, Instagram, Twitter e inclusive Tik Tok. Opina el periodista que las secciones culturales dedicadas a los libros en los diarios subsisten, “pero el espacio se ha ido comprimiendo hasta casi la insignificancia”.
“Yo empecé a difundir libros porque quería dar el espacio que no encontraba en los periódicos, que siempre me parecieron muy interesantes”. Elogia el “orden” natural que da para la lectura el material en los diarios y las revistas impresas, gracias a la diagramación, algo que no se consigue en internet, donde cada quien debe “armar su propio menú”.
Ahora, Leer Por Gusto ha dado el salto a la bullanguera red Tik Tok, donde “de contrabando” ha empezado a poner contenidos de libros. Y le sorprende los buenos resultados que ha tenido, sobre todo del público entre 24 y 35 años, que busca también referentes sobre autores y libros. Ello le ha señalado el camino, y eso es saludable para el libro.
2.
Jaime Cabrera acaba de editar en México su poemario debut, El cantar de las agujas. Si bien siempre tuvo “una inquietud literaria”, no pensó en un acercamiento con la poesía. ¿Por qué? “Tenía mucho respeto por la palabra poética y los poetas. Por eso, me siento estar en deuda con este género. Me duele, por ejemplo, no haber entrevistado a Eduardo Chirinos, que me fascina”, comenta.
Sin embargo, su “consuelo” es que nunca es tarde para acercarse a la poesía. “Creo que se le ha mirado por mucho respeto. No nos hemos preocupado mucho por entenderla, que es lo que ocurre cuando tenemos una formación más orientada a la narrativa o al periodismo”, explica.
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Influencias que ha tenido para desterrarse de la idea de que la poesía es para predestinados, fueron los versos del argentino Roberto Juarroz, quien hace reflexión filosófica con su poesía; José Watanabe y sus poemas que “se detienen a contemplar”, rebelándose contra el ritmo vertiginoso de la ciudad y descubrir a la polaca Wislawa Szymborska, quien le hizo pensar que cada quien tiene algo que decir y cada voz es un testimonio.
Rutinas y ciudad
El libro fue escrito en cuatro meses durante la pandemia, e incluye 31 poemas. Es la mirada de su autor sobre lo que sucede en 24 horas en la mente de un burócrata y su rutina, en casa, los medios de transporte y la ciudad. “Para Jaime Cabrera Junco: la poesía es un paréntesis en la cotidianeidad… una manera de pensar el mundo y procurar entender a quienes lo habitamos”, escribió Andrea Montiel.
El referente natural del libro hubiera sido el centro de Lima, espacio donde el periodista labora, pero la capital no está corporizada.
Ya Marco Martos ha encontrado un punto en común con Manhattan Transfer, de John Dos Passos, y otro poeta de polendas, Luis Eduardo García, le halló el hilo umbilical con el Ulises del James Joyce. En ambos casos, son ficciones que transcurren en el universo de un día. “Lo interesante es que cuando te leen otros te hacen notar cosas que no las tenías tan presentes”, dice.
La idea del tiempo es un vector de los poemas. “Cuando uno pasa los cuarenta años, uno va pensando más en el paso del tiempo”, explica.
Sin embargo, la mirada de Cabrera no es una despectiva con el oficio burocrático. “Por ahí no va la crítica. Hay un resquicio de esperanza: el trabajo es el precio para tener el tiempo libre. Pero luego me lamento porque a la noche llega una palabra cansada, la palabra creativa arrinconada”, cuenta.
El lenguaje de cada poema va buscando también en su forma diferenciar los estados de humor, de acuerdo al horario. Hay un desarrollo, con un inicio más cercano a la prosa poética, que luego se va conteniendo y llega al final de la jornada a lo “casi onomatopéyico”.
Su lenguaje es muy formal, pero los poemas se impregnan de lo coloquial al contacto del personaje con la calle. Es en este espacio donde sí se siente la limeñidad, porque “cada ciudad tiene sus códigos”, dice el poeta, quien afina la mirada de un siguiente libro, en el que piensa reflexiona sobre la relación entre la ciudad y la naturaleza.
Datos
El libro se presentó el año pasado en Xochimilco y Coyoacán (México), y en Trujillo.
El sábado 4 de febrero, a las 18:00 horas se presentará en la Casa de la Literatura de Lima. Comentarios de Rosella Di Paolo y Virginia Benavides.
Cifra:
12 años suma la plataforma Leer por gusto.