• LUNES 23
  • de marzo de 2026

Economía

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Inestabilidad golpea a los sectores más pobres de la sociedad

FMI asegura que el 2023 será desafiante para América Latina

Alta inflación e incertidumbre global afectan el crecimiento económico de la región.

Washington, Estados Unidos
AFP

“Es probable que el 2023 sea un año desafiante para la región”, que crecerá 1.8% (en comparación con el 1.7% pronosticado en octubre).

Esto se debe principalmente a tasas de interés más altas –que encarecen el crédito–, y a la caída de los precios de las materias primas –que la región exporta–, explican en un blog Gustavo Adler, Nigel Chalk y Anna Ivanova, del Departamento del FMI para las Américas.

El Fondo prevé que Brasil crezca 1.2%; México, 1.7%; Argentina, 2%; Bolivia, 2.9%; Colombia, 1.1%; Ecuador, 3%; Paraguay, 4.3%; Perú, 2.5%; Uruguay, 3.6%; Venezuela, 6.5%; Costa Rica, 2.9%; República Dominicana, 4.3%; El Salvador, 1.7%; Guatemala, 3.4%; Honduras, 3.5%; Nicaragua, 3%; Panamá, 4%, y Haití, apenas 0.3%.

Chile es el único país de la región cuya economía se contraerá este año, en un 1.5%.

La inflación está retrocediendo en muchos países, aunque seguirá alta en algunos como México (4.8%), Brasil (5.7%), Colombia (7.3%), Chile (5%), Uruguay (7.2%), Honduras (6.2%) o Nicaragua (6.1%). Y continúa siendo en niveles estratosféricos en Argentina, con pronósticos de 60% luego de cerca de 95% en el 2022, o en Venezuela, con 150%.

La intervención de los bancos centrales, enfriando la economía mediante un encarecimiento del costo del dinero, hace lo suyo; pero la inflación subyacente, que excluye precios volátiles como alimentos y energía, se mantendrá de todos modos alta, en alrededor de 8% en Brasil, México y Chile, e incluso algo más en Colombia.

“La desaceleración del crecimiento, la alta inflación y la incertidumbre global significan que muchas personas en la región verán disminuir su nivel de vida este año y probablemente se enfrentarán a una mayor ansiedad sobre su futuro”, aseguran los expertos en el blog.

El creciente descontento social, que se exacerbó durante la pandemia, y la pérdida de confianza en las instituciones públicas, persiste en la región desde hace un tiempo.

Y es que los más pobres fueron los más afectados por las consecuencias económicas del covid-19, a pesar de las ayudas gubernamentales, “como lo demuestra el considerable incremento de la pobreza”.

El aumento de la inseguridad alimentaria es, según los autores del blog, otro de los síntomas de los efectos socioeconómicos de la pandemia.

Erosión de la confianza

La inestabilidad no solo golpea a los más pobres, sino también a la clase media, aunque en menor medida.

“Muchas pequeñas empresas tuvieron problemas durante los confinamientos y los salarios de los trabajadores de ingresos medios se vieron erosionados por la posterior subida de los precios”, explican los autores del artículo.

La posibilidad continua de disturbios puede a su vez erosionar la confianza y afectar la actividad económica.

Para cambiar el viento, los expertos recomiendan llevar a cabo reformas económicas estructurales, aunque reconocen que será “una ardua batalla”.

Según el FMI, el objetivo de los gobiernos debe ser estimular el crecimiento y atender las necesidades sociales de la población.