Opinión
Gerente de gestión y desarrollo humano del Grupo Crosland
En el caso del trabajo híbrido, este suele ofrecer ambientes dinámicos, lejos de espacios silenciosos durante los días que se asisten a oficinas. De este modo, se incentiva la socialización con compañeros. Esto permite un flujo de comunicación más continuo, beneficiando la colaboración, el trabajo en equipo y las ideas creativas. Además, los espacios de interacción refuerzan los lazos de amistad y cooperación. Así, es más probable que los trabajadores se apoyen unos a otros cuando requieren ayuda. Al conocerse entre sí, también se dan nuevos aprendizajes y existe un intercambio mutuo de conocimientos, la forma en que se realizan las responsabilidades y consejos de trabajo.
De esta forma, la perspectiva laboral se enriquece con otras experiencias distintas. Lograr esto encerrado en un despacho es mucho más complejo. Si bien hoy en día muchas tecnologías pueden ayudar a una mayor intercomunicación que en el pasado, no es lo mismo dirigirse a alguien cordialmente mientras se le mira a los ojos, que a través de una pantalla.
Sin embargo, los ambientes silenciosos también pueden tener algunas ventajas. Por ejemplo, permiten la concentración cuando se realizan tareas importantes. El exceso de ruido puede llegar a ser un potencial distractor. Gente hablando en la oficina, conversaciones telefónicas o el movimiento de los compañeros pueden aturdir a cualquiera que necesita enfocarse, generando estrés y retrasos en la entrega de documentos. Cuando un trabajo depende de un elevado nivel de concentración o calma para pensar, un ambiente bullicioso no será el ideal.
Por otro lado, tener conversaciones delicadas en la oficina puede resultar incómodo. En estos casos, un ambiente sin ruido termina siendo más conveniente. Además, los espacios privados favorecen a que los trabajadores no se sientan expuestos ni vigilados.
Un ambiente con mayor o menor silencio tendrá más ventajas de acuerdo con el tipo de trabajo que se realice y las características de cada individuo, ya que hay gente más extrovertida que otra, así como personas que pueden sentirse más abrumadas en entornos ruidosos. Si bien habrá momentos en que se necesiten espacios más abiertos para conectar con los demás, aprender y generar vínculos, en otros se requerirá más silencio y concentración. La clave es disponer de los recursos necesarios para adaptar el trabajo en función de las necesidades.
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