Cultural
“Seguramente confiaba en las personas que eran parte de su equipo. Para nosotros, firmar un documento sin leerlo es un pecado mortal”, explica a EFE Ricardo Arturo Moreau Heredia, jefe institucional del Archivo General de la Nación (AGN) de Perú, el custodio del Protocolo Ambulante de los Conquistadores.
¿Y cómo es posible saber que estampó su firma sin haberlo leído? La respuesta es sencilla, el hombre que dirigió la conquista del Imperio incaico y sus hermanos, Hernando y Gonzalo, eran analfabetos. Él apenas aprendió a hacer una rúbrica junto a su nombre.
El libro, que daba cuenta de préstamos, pagos y otras obligaciones legales, incluye pasajes legendarios de la historia de la conquista de Perú, como la captura del inca Atahualpa.
Lectura difícilSin embargo, su lectura se complicaba para muchos peruanos y, para remediarlo, el AGN ha publicado una nueva versión traducida del castellano del siglo XVI, el mismo en el que fue escrito El Quijote, al de los peruanos del siglo XXI.
“Tenemos especialistas que han hecho un arduo trabajo y hemos podido traducir y actualizar algunos términos, para que esta publicación se pueda entender”, explica Moreau.
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Los que hoy se acercan al libro se podrán llevar la misma sorpresa que quienes lo encontraron a finales del siglo XIX en una notaría de Lima, donde acumulaba polvo a la espera de que alguien se topara con sus historias.
En el documento, tras desentrañar un texto amoldado para sus ojos, los peruanos podrán ver cómo pervive, fosilizada en una instantánea, una sociedad de casi cinco siglos.En sus páginas quedaron retratados los equipos comprados para el combate y la exploración, donde abundan el uso de caballos y acémilas, los pagos a soldados y también los préstamos de dinero.
El libro muestra, especialmente, “los primeros contactos, las primeras formas de intercambio”, dice Moreau Heredia. (EFE)