• VIERNES 3
  • de abril de 2026

Opinión

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El Ballet Municipal de Lima y sus 40 años


Editor
Fidel Gutiérrez Mendoza

Periodista

fgutierrez@editoraperu.com.pe


La combinación de precios asequibles y lugares de presentación céntricos (con el Teatro Municipal de Lima como tradicional y principal vitrina) ha tenido entre sus más notorios efectos culturales el de acercar esta manifestación artística a las estamentos sociales populares, difuminando en ese ínterin –y tal vez inadvertidamente– las pretensiones de quienes preferirían mantener dentro de predios elitistas la práctica y la apreciación del ballet. En un país como el nuestro, a veces tan indiferente al arte, un logro como este es excepcional.

En estos días, el Ballet Municipal de Lima celebra cuatro décadas. La obra elegida para ello es La Bayadera, esa pieza llena de vistosidad y exotismo, coreografiada en 1877 por Marius Petipa. La rigurosidad que caracteriza el trabajo de este autor (un francés que encontró en la corte rusa espacios para desarrollar su arte) sin duda permitirá a los miembros del elenco local lucir su habilidad, como ya ha ocurrido en aquellas temporadas en la que esta pieza ha sido representada. Lima podrá nuevamente gozar de esta historia caracterizada por lo romántico y lo mágico entre el 29 de marzo y el 16 de abril; esta vez en el recientemente renovado Teatro Manuel A. Segura.

Fue precisamente el 29 de marzo de hace 40 años cuando se expidió la partida de nacimiento del Ballet Municipal de Lima. Se desarrollaba entonces la gestión del alcalde Eduardo Orrego, desde la cual se emitió la resolución que dio pie para el desarrollo concreto de la propuesta elaborada por Lucy Telge y Abelardo Castillo, dos personajes con vidas sumamente entregadas a la danza. El debut de la compañía se dio el 24 de agosto de 1983, en el palacio municipal metropolitano. A partir de entonces los montajes exitosos se han dado con constancia, así como las colaboraciones con renombradas figuras del exterior. Entre los hitos de esta historia se encuentra la puesta en escena de la versión completa de El Lago de los Cisnes, con llenos totales, en 1986, además de la gestación de dos importantes academias en Lima, en las que se han formado numerosos exponentes de la danza. Un semillero que exhibe a sus más brillantes frutos en las puestas en escena desarrolladas por esta compañía; cada una de ellas un deleite para nuestra sensibilidad y sentidos.

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