Central
Periodista
kaguirre@editoraperu.com.pe
El cáncer del cuello uterino es una enfermedad que se puede prevenir y también se puede curar, si se detecta a tiempo y es tratado adecuadamente. Sin embargo, la alta incidencias de casos avanzados en el país revela que no hay una cultura de prevención entre la mayoría de mujeres, que se resiste a incluir en su agenda anual un examen de papanicoláu que puede salvarle la vida.
Eso explica por qué en el Perú un promedio de seis mujeres mueren al día por este mal silencioso y peligroso. Es que el 85% de los casos de cáncer de cuello uterino son detectados en etapas avanzadas, cuando el pronóstico no es nada alentador, informa la Liga Contra el Cáncer.
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De acuerdo con Globocan, Perú es el cuarto país con las tasas más altas de mortalidad por el cáncer de cuello uterino en Sudamérica. (ver recuadro)
Es el tercer cáncer con mayor incidencia en el país y ocupa el segundo lugar de mortalidad entre las mujeres. Se registran más de 4,270 nuevos casos y 2,288 muertes al año.
Factores
Hasta aquí las cifras nos revelan una lamentable realidad. Pero ¿cuáles son los factores que influyen para que los índices se mantengan altos a pesar de disponer de herramientas para erradicar las muertes por cáncer de cuello uterino?
Si ha leído bien, se puede erradicar este tipo de cáncer, y eso se está haciendo realidad en Australia y España.
El ginecólogo-oncólogo Gilmar Grisson Barrón, de la Liga Contra el Cáncer y EsSalud, explica que en estos países la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) y la cultura de prevención (chequeos anuales) han sido los factores que permiten la erradicación de este tipo de cáncer.
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“Se podrá decir que como son países industrializados, es posible lograrlo, pero no es así. Solo con una buena cobertura de la vacuna, que tiene un impacto real, y la cultura de prevención está siendo posible. Dos herramientas que tenemos en el Perú, pero aún falta mucho por hacer”, señala.
El doctor Grisson refiere que uno de los factores que no posibilitan avanzar es la falta de información sobre la enfermedad y prejuicios en torno a la vacuna que se aplica desde los nueve años en niñas y ahora en niños.
Informa que primero se debe saber que casi el 99% de los casos de cáncer de cuello uterino están relacionados con el VPH, el que se contrae con las relaciones sexuales. Es decir, el cáncer de cuello uterino es practicamente una enfermedad de transmisión sexual.
“El hombre tiene que ser consciente que tener varias parejas sexuales puede causar el contagio del VPH a su esposa, novia, pues él es el transmisor del virus”, manifiesta.
Afirma que la mujer con actividad sexual es muy vulnerable a contraer el VPH, por eso es la importancia de la vacunación a temprana edad y de realizarse el examen de papanicoláu de manera anual, un año después de haber tenido su primera relación sexual.
El especialista detalla que una mujer puede infectarse del virus a los 20 años, pero el cáncer lo puede desarrollar a los 25 o después de los 35.
El virus puede vivir muchos años en el cuerpo y avanzar lenta y peligrosamente debido a diversos factores: la vaginosis bacteriana, déficit nutricional, sistema inmunológico débil , uso de anticoceptivos a base de hormonas por largo tiempo. Solo un diagnóstico oportuno podrá advertir sobre la presencia del VPH y así evitar que llegue convertirse en cáncer.
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Preocupante
Por su parte, Fernando Cárdenas Escalante, médico asistente del Departamento de Cirugía Ginecológica del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) del Ministerio de Salud, refiere que si bien en el país se han dado avances importantes en la prevención de este tipo de cáncer, aún falta mucho para llegar a la meta.
Refiere que hace 30 años en el INEN la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino llegaban en estadios avanzados de nivel 3 o 4, cuyos pronósticos no son positivos. Sin embargo, ahora ya se encuentran más casos de estadio 2 b, un cáncer tratable.
“Es un avance significativo, pero aún nos falta mucho por recorrer, teniendo en cuenta que la OMS ha planteado la eliminación del cáncer del cervix para el 2030”, precisa.
El doctor Cárdenas refiere que hay tareas urgentes que hacer para lograr esta meta, como impulsar la información sobre la importancia de la vacunación y los chequeos no solo entre las mujeres, sino también entre los hombres.
“Según los registros del INEN, al año recibimos 1,500 casos de manera anual, una cifra preocupante. Solo en Lima es el cuarto cáncer maligno de mayor incidencia en mujeres”, señala, tras recalcar que esa cifra es preocupante, pues es un cáncer que se puede prevenir totalmente.
Entonces, advertidas estamos. En nuestras manos está salvarnos de un cáncer de cuello uterino.
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Acceso a servicios
La gerenta general de la LigaContra el Cáncer, Damary Milla, refiere que el cáncer decuello uterino afecta a todaslas mujeres de cualquierestrato social y raza, pero hayuna diferencia: el acceso alos servicios de prevención,detección y tratamiento.Mientras que para las quetienen recursos es másfactible acceder a estosservicios, para las de las dezonas pobres les resulta másdifícil. Por ello, la Liga Contra elCáncer desarrolla un trabajosocial importante llevandolos servicios de diagnóstico aAcceso a servicioszonas populares de Lima y enotras regiones del país. Durante todo marzo las mujerestendrán la oportunidad dehacerse un chequeo clínicoque incluye papanicoláu,exámenes clínicos de mamas,tiroides y ganglios, a solo 35soles. Además, organizaráncampañas gratuitas en lasunidades móviles de despistajes de cáncer de cuellouterino en diferentes puntosde Lima Metropolitana. “Laestrategia de la prevención esel camino que se debe seguircomo ciudadanía y comoEstado”, puntualiza.