• SÁBADO 25
  • de abril de 2026

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Fervor en Ayacucho: calles de la ciudad se llenaron de fe durante el Viernes Santo

La ciudad de Huamanga quedó impresionada por el realismo del vía crucis de Cristo, desde su partida del templo de San Francisco hasta el cerro La Picota. Miles de ciudadanos se persignaban durante el trayecto.


Editor
Julio Castillo Bellido

Periodista

jccastillo@editoraperu.com.pe


La escenificación del recorrido de ‘Cristo’ por las calles de la ciudad de Huamanga, desde su partida del templo de San Francisco hasta el cerro la Picota, fue de un realismo conmovedor e impresionante al punto que una señora, al llegar a la cima del mirador, dijo: “Todavía escucho en mis oídos, los latigazos de los romanos contra nuestro Señor”.

La representación de la pasión de Cristo, como también se conoce al camino al monte Calvario, es una de las celebraciones más importantes de la Semana Santa en Ayacucho.

Durante todo el trayecto, ‘Jesucristo’, quien carga el madero en el cual será crucificado, recibió golpes, azotes y humillaciones de los soldados romanos.

Unas personas no se pudieron contener y exclamaron “ya paren”; otras, “parece película de cine”, en tanto, las señoras se persignaban.

Las escenas de las 15 estaciones quedaron grabadas en muchas personas, que no duraron en subir el camino empinado hasta la cima del cerro La Picota para estar presentes en la crucifixión.

“Tengo que subir de todas maneras porque ese es el sacrificio que me manda Dios para estar presente en la crucifixión de Jesús en Huamanga”, expresó una señora de unos 50 años procedente de Apurímac que no tenía dudas de conseguir su objetivo a pesar de estar cansada.

A su paso por las calles de Huamanga, un caballo resbaló en una zona empinada. Felizmente, no pasó a mayores y los tres soldados romanos pudieron seguir su camino montados en sus equinos, antecediendo a Jesucristo.

Y así, paulatinamente, se fueron escenificando las 15 estaciones que representan la pasión de Cristo rumbo al calvario, que se inician cuando Jesús es condenado a muerte y culminan con la entrega de su cuerpo a su madre para ser sepultado.

La frase ‘Dios mío, por qué me has abandonado’, una de las siete palabras de Cristo en la cruz, caló en todos los que llegaron al cerro La Picota.

La imagen de María que no puede contener las lágrimas cuando retira la corona de espinas de su hijo ya muerto en sus brazos, luego de que los romanos lo bajaron de la cruz y se lo entregaron, fue de tal realismo que el silencio se apropió del lugar.


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