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  • de mayo de 2026

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Señores de la palta: conoce la historia de los productores de Santa Eulalia afectados por el Yaku



Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


Inocencia Zavala viuda de Soto jamás había pensado en toparse nunca con el mentado ciclón Yaku ¡y en su chacra!, en Santa Eulalia (pasando Chosica, tomando el desvío a la izquierda). El cerro “se bajó” y sepultó a la mayoría de las acequias. El último fue el canal 3, que da a su propiedad.

Cuando vio el panorama desolador, con los paltos y sus paltitas tiradas por el piso –“como un ser humano que aborta”, dice casi en gesto vallejiano–, fue a abrazar al primer palto y lloró con él. Ella, que cada vez que injerta una palta hace una ceremonia con hoja de coca, cigarro Inca y aguardiente, explicó a cada planta que no era a propósito que se hayan quedado sin agua. “Espérense, es por el ciclón Yaku que ha venido”, les daba ánimos la señora de 72 años. Pidió paciencia a las plantas, y con otros productores, hombres y mujeres, se organizaban faenas para limpiar los canales y quitar “esa tierra que parece como jabón”.

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Hasta cumplir los ocho meses de gestación, Rusmery Huamán Méndez trabajará en su chacra, tal como lo hizo en su embarazo anterior, cuando hasta las 32 semanas de embarazo regaba paltos. Luego, dará a luz a una niña.

“Aparte de los estudios, quiero que mis hijos se dediquen al campo”, dice la joven mamá de 34 años. A los 6, ya iba a trabajar la palta con su papá, desde la selección de las semillas, preparando los hoyos, haciendo los injertos, sembrando… Ahora ella lleva a su hijo mayor al campo para que él también conozca estas actividades. “Tenemos que seguir porque esto es una tradición; si no, se pierde la agricultura”.

Para ella, la chacra es el espacio donde se siente tranquila y libre. Va a contracorriente de la mayoría de los jóvenes que dejan el campo porque no ven grandes ingresos económicos, y es una actividad muy sacrificada, pero Rusmery cree que cambiará cuando los productores de palta fuerte de Santa Eulalia den el siguiente paso y exporten sus productos.

Con el norte en la exportación, Rusmery y los demás integrantes de la Asociación de Productores de Palta Fuerte de Santa Eulalia trabajan en el manejo de las plagas, en abonar y podar sus plantas para que den frutos más fuertes e iniciar las pruebas de exportación.

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Lorenzo Doza (de 72 años) recuerda cuando a mediados de los setenta solo se sembraban en el valle huarochirano de Santa Eulalia frutos de pan llevar. Cuando se enteraron del boom de la palta fuerte, empezaron a comprar plantones y trabajar con los injertos: al “patrón”, que produce una palta negra, le adhieren una “pluma” de la variedad. La plantita crece y a partir de los cuatro años la planta comienza a producir.

Me da los datos en estas tierras que fueron de sus abuelos y de sus padres, al lado de su “reina”: una planta de palta que tiene más de 40 años y cada año le brinda tres cosechas de mantequillosas paltas.

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“Antes cultivábamos así nomás, sin abono, sin técnica, trabajábamos al azar”, recuerda Paula García (de 73 años), del anexo de San José de Palle; la cosa ha ido cambiando para mejor hace 15 años. El huaico que trajo Yaku malogró la tercera parte de su chacra.

También ella está relacionada toda una vida con la palta, que, asegura, sus padres ya cosechaban. Cuando es tiempo de cosecha, sus hijos suben a las matas para “pañar” los paltos.

De sus cuatro hijos, a los dos mayores les fascina el universo del campo. Por eso, su hija Ángela Ticse (de 53 años), aunque vive hace más de 25 años en la Argentina, cada vez que llega al Perú no visita Lima ni balnearios. Va directo hasta la chacra materna y atenta aprende de su madre las técnicas nuevas que favorecen a las paltas y las chirimoyas. “He aprendido que nada se pierde, que de la pulpa de ambos frutos se pueden hacer productos derivados”, muy requeridos por los visitantes.

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Desde que sus padres fallecieron hace tres años, Eva Blanco decidió dejar Lima y volver a San Jerónimo de Punan a tiempo completo para cultivar y cuidar las animales y plantas de su mamá. La acompaña su perro Aquiles.

Hace 12 años, empezó a participar en los talleres e incursionó en el cultivo orgánico y en la mejora de las plantas de su mamá. “Ella no trabajaba con las podas ni manejando las técnicas. Tuve que explicarle que el primer año se tendrían poca producción, pero que después habría más paltas. Ahora tenemos paltos de tres metros y se puede cosechar sin problemas”, dice.

Sus cuatro hijos llegan cada fin de semana a visitarla y tratan sin éxito de convencerla de que vuelva a la ciudad, pero ella siente que algo deja ahí y no puede. Tiene antepasados enterrados en el cementerio comunal desde 1800. Ya está poniendo plantitas injertas al costado de árboles de palto que ella vio desde niña. Serán el reemplazo y mejorarán la producción.

En tiempos de Yaku

“Hoy, la palta es un medio económico importante, para darle una mayor calidad de vida a los hombres y mujeres del campo, de Santa Eulalia”, explica Lilia Carhuavilca, presidenta de la Asociación de Productores de Palta Fuerte de Santa Eulalia. Agrupa a 34 productores, que suman un total de 70 toneladas anuales de palta.

Los productores aprovechan los fines de semana para venderlas directamente a los visitantes en la plaza de la localidad o bajan hasta Chosica, y las pueden ofrecer a 5 y 6 soles. El resto del tiempo están a merced de los intermediarios mayoristas que llegan a sus chacras con sus camiones y les ofrecen la mitad. “Prácticamente, los productores no ganamos casi nada: trabajamos todo el año para obtener una cifra muy irrisoria, que no nos beneficia”. Por eso, una de sus actividades emblemáticas es el Festival de la Palta Fuerte, un incentivo para los productores que han afrontado el clima adverso.

El alcalde de Santa Eulalia, Luis Ñahuis, cuenta que gracias al clima benigno de la localidad y el sistema de polinización, la palta fuerte de su jurisdicción es un fruto cremoso. Junto con el turismo, la agricultura es el motor de la economía de Santa Eulalia y ambas actividades se perjudicaron cuando el ciclón Yaku visitó nuestras costas.

Los trabajadores de la municipalidad se unieron a los productores en jornadas para descolmatar más de 9 kilómetros de canales, de los cuales tres habían sido sepultados al 100%. Luego llegó un segundo huaico y ahora la comuna espera el apoyo del Midagri.

El presidente de la Comisión de Usuarios de la Subcuenca de Santa Eulalia, con casi 1200 agricultores empadronados, Jorge Luis Costa Amancio, dice que lo del ciclón Yaku fue “trágico, nunca antes visto en Santa Eulalia”. Perjudicó muy fuerte, con más de 8,000 metros de canales tapados, y más de 600 metros que se llevó el huaico; pero con el apoyo de la municipalidad y la junta de usuarios del río Rímac, los productores santaeulalinos ya han recuperado, a pulso, porque no entraban las maquinarias, el 70% de estos conductos de agua.

“Estamos en época de cosecha, pero por la falta de agua se han madurado los paltos sin desarrollarse como se debe; se han ‘sazonado’ antes de tiempo y muchas paltas han caído, las plantas botaron los frutos antes de madurar”.

Objetivo: exportar

El alcalde Luis Ñahuis explica que trabajan con el Senasa e INIA para que este producto “netamente natural” se exporte. Se están cubriendo los requisitos. La meta es tener para el 2024 el primer lote y ahora se trabaja en la homogeneización de la producción y el calibre de los frutos.

Lilia Carhuavilca cuenta que con la Agencia Agraria de Santa Eulalia y el gobierno regional de Lima desarrollan un proyecto de la cadena productiva del palto. Así, los productores van renovando sus viejos plantones, de 30, 40 años, por otros que produzcan paltas de similar tamaño y peso y con mayor productividad.

Datos:

El 25° Festival de la Palta Fuerte de Santa Eulalia se desarrollará en esta localidad el sábado 29, domingo 30 de abril y lunes 1° de mayo.

Además del fruto, se ofrecerán platillos y postres a base de palta, así como diversos números artísticos.

Santa Eulalia ofrece restaurantes campestres, hoteles y casas de campo a los visitantes. 

Los productores esperan superar los 2,000 kilos que vendieron en la edición 2022.

Cifra:

16 hectáreas de palta fuerte produce al año el distrito de Santa Eulalia.

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