Cultural
Periodista
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Herbert Morote trae buenas nuevas desde el Viejo Mundo: “La literatura del Perú ha vuelto a resurgir internacionalmente. En Europa se está vendiendo muy bien”, comenta a su paso por Lima.
El escritor y economista peruano radicado en Madrid, elogia a Gustavo Rodríguez, ganador del Premio Alfaguara de Novela 2023; a Gabriela Wiener, a Rocío Quillahuamán. “Hay escritores peruanos que están saliendo, que son buenísimos. Es maravilloso”.
Acaba de publicar Pinceladas sobre mi padre. ¿Se puede ser feliz? Todo depende (Lluvia Editores, 2022), donde se acerca a la figura de su progenitor, y también mira al Perú entre las décadas de 1930 y 1970.
Es un libro que escribió hace 20 años, pero lo reescribió usando la segunda persona gramatical. “Son muy raros los libros en segunda persona, pero me ha dado cierta distancia para hablarme a mí mismo sobre mi padre”.
Luces y sombras
Morote no toma el camino del parricidio, como la mayoría de los escritores. Escribe sobre las luces y sombras del capitán de la Guardia Civil (GC), el ayacuchano David Morote; hombre risueño que también tuvo sus apuestas políticas; su amor por la GC; sus guitarreadas, sus huainos, sus traslados al Altiplano y a la Amazonía.
“[En la primera mitad del siglo XX] la GC recorría el territorio acabando con los abigeos o tratando de controlar a los grandes latifundistas. Eran muy respetados, porque buscaban proteger a la gente. Eso se perdió cuando Alan García fusionó la GC con la Policía de Investigaciones y la Guardia Republicana”, opina.
Por la familia
¿Con el libro cumple alguna deuda familiar? “Su mensaje ha sido inspirado en una frase de Almudena Grandes, ‘Porque la felicidad es una forma de resistir’. La crispación no nos lleva a nada. Hay que tener momentos de felicidad propios y con la familia. Hay que hacer un esfuerzo para tener una familia unida. En mi casa hemos tenido muchas estrecheces económicas. Pero mi padre era un modelo: nunca se quejó de nada”.
Herbert Morote (Pimentel, 1935) es un economista que triunfó a escala internacional, y luego, cuando logró la ansiada estabilidad económica, se dedicó a la escritura.
Para él, se trató de “una desviación de más de 30 años” de su pasión literaria. Fue su padre quien lo disuadió: “Si va a ser escritor, te vas a morir de hambre. Mejor dedícate a controlar tu economía”. No había dinero en casa, así que Morote tuvo que estudiar y empezar a trabajar. Fue su mejor decisión, recuerda.
Estas tres décadas, se ha dedicado a escribir y a estudiar la Historia, lo que ha dado por resultado libros de ficción y ensayos. Con su escritura busca “decir muchas de las verdades que en el Perú se han ocultado, porque los historiadores siempre han estado comprometidos con los regímenes”.
Pregunto su opinión sobre la Comisión del Sesquicentenario, integrada por historiadores y con financiamiento estatal. “Sacaron libros muy buenos, pero eso es un vuelo de pájaro. No hubo un seguimiento. Yo he sido miembro de la Comisión del Bicentenario en el Congreso y nunca me llamaron a una reunión. No se hizo nada. Da vergüenza”, lamenta.
Sobre mi padre
Morote, quien nació de casualidad en Pimentel, en una mesa de billar, cuenta en el libro que su padre, aunque pacifista, se vio envuelto en el fallido golpe contra Óscar R. Benavides (1939) y el famoso levantamiento en Iquitos del general Marcial Merino (1956), contra Manuel A. Odría.
“Además de las grandes revoluciones que ha habido en el Perú, que han cambiado gobiernos, ha habido muchas otras, pero no han sido sangrientas. Se ganaba porque uno tenía un número de comandancias y el apoyo de las Fuerzas Armadas. No han sido como lo que hizo Sendero Luminoso, que fue terrible. Lo que hoy sufrimos es una inestabilidad política”, dice.
Datos:
Los libros de Morote como Vargas Llosa tal cual (ensayo) y El guía del Hermitage (teatro) han recibido premios en España.
También ha publicado Bolívar. Libertador y enemigo N° 1 del Perú y ¿Pero tiene el Perú salvación?, entre otros.
Como economista, ha presidido multinacionales en el Perú, México, Estados Unidos y países de Europa.