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La microbiota intestinal, una comunidad de microorganismos, juega un papel crucial en nuestra salud digestiva. Su equilibrio adecuado y una alimentación saludable contribuyen a mantener un sistema digestivo óptimo. Estos microorganismos se alimentan de lo que consumimos, por lo que una alimentación saludable promueve una microbiota activa que produce sustancias beneficiosas para nuestra salud.
En el marco del Día Mundial de la Salud Digestiva, la magíster Beatriz Quispe Quille, nutricionista y docente de la Escuela de Posgrado de la Universidad Norbert Wiener, explica que los alimentos que favorecen una buena salud digestiva incluyen verduras como espinacas, cebollas y coliflores, ricas en vitaminas y minerales, los cuales previenen problemas digestivos.
“Frutas como el kiwi, piña, arándano y fresas son ricas en fibra y antioxidantes, y ayudan a limpiar el colon. Además, el aceite de oliva, el pescado y las infusiones de manzanilla, menta y anís, así como el jengibre en infusión, previenen la indigestión. Se recomienda evitar o reducir el consumo de grasas animales, productos procesados con alto contenido de azúcar, coles, productos ultraprocesados, café, té, tabaco, entre otros”, comenta.
La especialista señala que el estrés laboral también influye en la salud digestiva y se ha relacionado con enfermedades cardiovasculares, trastornos digestivos, aumento de la presión arterial y dolores de cabeza, así como trastornos musculoesqueléticos. Estudios recientes indican que las personas con trabajos exigentes y poco control tienen mayores probabilidades de sufrir isquemia y hemorragia cerebral. Además, entre el 21% y 32% de los casos de hipertensión en América Latina se relacionan con altas exigencias laborales y bajo control.
Para mantener una buena salud digestiva y prevenir enfermedades graves, la especialista recomienda seguir una alimentación variada que incluya alimentos ricos en fibra, consumir alimentos ricos en Omega 3, como aceite de soya, pescado, atún, semilla de chía y lino, beber al menos 2 litros de agua al día, comer cinco veces al día, despacio, y evitar el consumo excesivo de grasas, sodio y azúcares. Además, es importante realizar actividades físicas, dormir lo suficiente, reducir y manejar el estrés. “Se aconseja no comer en la calle, lavarse las manos adecuadamente, desinfectar frutas y verduras antes de consumirlas, y optar por agua hervida o embotellada para prevenir enfermedades digestivas”, finalizó la docente.