Editorial
En este contexto, el anuncio del Ministerio de Educación (Minedu) de que 4,335 niños de 3 a 5 años del nivel inicial de colegios públicos de Lima Metropolitana serán sometidos a un plan piloto de aprendizaje del inglés es una buena noticia para elevar la competitividad de nuestros futuros ciudadanos.
En el campo del aprendizaje, el conocimiento de un segundo idioma a corta edad trae una serie de beneficios. Los niños tienen una enorme capacidad de aprender debido a que su estructura cerebral se encuentra en pleno desarrollo. Cuanto más pequeño sea el infante al momento en que se inicie su instrucción, más fácil será porque el lenguaje se aprenderá en forma innata.
Debido a que el cerebro del menor genera más conexiones neuronales, el dominio y la pronunciación de un nuevo idioma serán de mejor calidad. Además, se le facilitará la capacidad de concentrarse y mejorará su capacidad de relacionarse con su entorno. Todo ello le da una mayor suficiencia al comunicarse y adquiere la autoconfianza necesaria para explorar su mundo.
A largo plazo, educar a los infantes en un segundo idioma tiene un importante impacto en sus habilidades cuando deban integrarse al mercado laboral.
En nuestro mundo globalizado es necesario hoy compartir los conocimientos científicos para el desarrollo. Más de 572 millones hablamos español, el tercer idioma más utilizado tras el inglés y el chino, pero solo el 1% de la producción científica en español está indexada en revistas especializadas.
El inglés es el lenguaje de la ciencia y la innovación; el 90% de los trabajos científicos publicados en la Web de la Ciencia (WoS), en los últimos 20 años, está escrito en ese idioma. El poder comunicarse en la lengua de Shakespeare permite proyectarse a la comunidad científica global, establecer contactos con académicos de otros continentes.
Además, el economista Pankaj Ghemawat encontró que los países que comparten una lengua común comercian 42% más que con aquellos que no tienen dicha condición.
La razón es que el intercambio de bienes y servicios se ha globalizado, y el compartir un idioma simplifica la relación mercantil y mejora las condiciones para promocionar la inversión extranjera. Hoy es el inglés, pero el espectacular crecimiento económico e influencia de China nos obligará también al aprendizaje del chino mandarín en un futuro cercano.
Aunque todavía falta un largo recorrido, el plan piloto del Minedu para la enseñanza de un segundo idioma en el nivel inicial de educación coloca a nuestro país en el correcto camino hacia una mayor competitividad y productividad.