Editorial
Quién no guarda un recuerdo de algún maestro que nos influenció y dejó una marca que el paso del tiempo no borra. Un buen maestro no solo cumple con impartir clases en un conjunto de horas a la semana. El buen maestro también enrumba a los estudiantes y despierta en ellos el deseo de aprender y superarse por el bien personal, familiar y de la sociedad. La influencia del buen maestro se encuentra en la base de cada éxito de sus alumnos.
Por ello, hoy que se celebra el Día de Maestro, es justo felicitar y rendir homenaje a todos aquellos maestros peruanos cuyo magisterio contribuye a formar las mentes y las almas de nuestro capital humano en todos los niveles educativos. La labor docente en el Perú es sacrificada y muchas veces no cuenta con un reconocimiento justo en el ámbito remunerativo y, lamentablemente, no goza del prestigio que debería tener. Sin embargo, esa realidad no les impide cumplir su labor muchas veces en condiciones adversas.
El Estado peruano hace grandes esfuerzos con el propósito de mejorar la situación de los maestros. La aprobación de la Ley de Reforma de la Carrera Pública Magisterial ha permitido el nombramiento de miles de ellos con base en sus aptitudes y méritos profesionales, estableciendo las condiciones para una óptima preparación y rendimiento profesional, lo cual redunda en la mejora de la educación que reciben nuestros educandos.
Es preciso, no obstante, intensificar el trabajo orientado a optimizar su preparación, dado que con maestros más capacitados será posible asegurar un servicio educativo acorde con estándares de calidad. Del mismo modo, urge avanzar para garantizar condiciones laborales apropiadas, especialmente a los docentes que trabajan en áreas rurales, así como continuar promoviendo la inclusión por medio de la incorporación de maestros con dominio de las muchas lenguas originarias que se hablan en nuestro territorio.
En definitiva, formar un cuerpo magisterial altamente capacitado y comprometido con la labor de educar es un reto para nuestras autoridades gubernamentales y del Estado en su conjunto, incluyendo a instituciones claves, como el Congreso. En ese contexto, es necesario llamar la atención sobre la aprobación de algunas leyes que, lejos de consolidar la meritocracia en el ámbito docente, pueden perjudicarla. Es el caso, por ejemplo, de la ley que permite el nombramiento automático de los profesores contratados durante tres años.
El Ministerio de Educación (Minedu) advierte que tal disposición legal contradice el principio de meritocracia y horada las bases del esfuerzo por brindar una educación de calidad. En consecuencia, a propósito del Día del Maestro, haría bien este poder del Estado en analizar con mayor detenimiento las leyes que no apuntalan la cruzada nacional por la mejora de la calidad de la educación en el Perú.