Editorial
El empleo proporciona a las personas la capacidad de ganar un ingreso, lo que les permite satisfacer sus necesidades básicas y mejorar su calidad de vida. Cuando más familias tienen empleo, hay menos pobreza y una mayor distribución de la riqueza en la sociedad.
Un mayor nivel de empleo estimula la demanda de bienes y servicios, lo que a su vez impulsa la producción y el crecimiento económico. Los trabajadores empleados tienen más capacidad para gastar y contribuir a que la rueda del progreso continúe girando. Además, brinda estabilidad económica a las familias, lo que les permite planificar su futuro, acceder a servicios básicos y asegurar el bienestar de sus miembros, incluyendo la educación y la salud.
Esta semana, el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Álex Contreras, afirmó que el país no está en recesión y que sigue generando empleo a pesar de factores como la conflictividad social, el ciclón Yaku y el Fenómeno El Niño.
En el trimestre marzo-abril-mayo de este año, la población ocupada con empleo adecuado aumentó 4.2% (117,900 personas) al compararla con similar período del 2022.
En mayo de este año, la economía fue afectada principalmente por choques en el sector primario y el deterioro de los sectores asociados a la inversión. Mientras que en junio se deberá esperar los resultados oficiales, el MEF prevé que su desempeño estará afectado por el comportamiento de los rubros agro y pesca.
Sin embargo, el ministro Contreras estima que en julio del 2023 se registre la tasa de crecimiento más alta del presente año y que de esa manera seguirá la reactivación de la actividad económica. La meta es que estos resultados positivos continúen a pesar de los shocks internos y externos.
Uno de los factores que permitirán esta expansión del producto bruto interno (PBI) es la inversión pública y la privada.
En el caso del gasto público, la presidenta de la República, Dina Boluarte, sostuvo que la meta del Gobierno es que la ejecución sea del 100% este año. La idea es avanzar en el uso de estos recursos, no solo financiero, sino que también se refleje en mejores servicios.
Además, el capital privado puede tener un impacto significativo en el crecimiento económico, la generación de empleo y el desarrollo de infraestructuras y servicios. Cuando esta variable es sólida y creciente, se asocia generalmente con un clima favorable para los negocios, lo que atrae inversiones, estimula la innovación y incentiva el desarrollo económico sostenible.
Por ese motivo, el Gobierno promueve la inversión en obras públicas junto con el sector privado, así como el desarrollo inclusivo y humano del país. A la fecha, se desarrollan inversiones en infraestructura superiores a los 25,000 millones de dólares, lo que contribuirá a generar más empleo y el progreso del país.