• MIÉRCOLES 24
  • de junio de 2026

Cultural

FOTOGRAFIA

Del recuerdo: Historia de la polka Vamos Boys en la pluma de Manuel Acosta Ojeda

Manuel Acosta Ojeda
Compositor


Es fascinante ratificar que los peruanos somos hijos de altas culturas. En el caso del Callao, su historia inicia en la plaza de los Perros –lo que hoy es Márquez, en Ventanilla– tan antigua como Caral.

El Callao ha dado autores de la talla de don Miguel Almenerio Mejía, nacido en 1876 (“Mis ilusiones”, “Tempestad”); Carlos A. Saco en 1894 (“Rosa Elvira”, “Cuando el indio llora”) y Eduardo Márquez Talledo en 1902 (“Ventanita”, “Callao”).


También El Ídolo del pueblo, Rómulo Varillas, en 1922, Óscar Avilés Arcos, en 1924, creador de un estilo inconfundible del punteo en la guitarra; Felipe Coronel Rueda en 1924 (“Estrellita del Sur”), y así podríamos seguir.

Ronco los lunes

Pero hoy viene a mi memoria la silueta de Francisco Pancho Quiroz Tafur, nacido el 15 de abril de 1920. Este ilustre hijo de La Punta es responsable del Himno de la Marina de Guerra del Perú, institución a la que perteneció.

También es autor de valses y polcas criollas, como “Caricia”, “Leonor” o “Furia chalaca”, dedicado al Atlético Chalaco. Pero sin duda alguna, la polca dedicada al Sport Boys es la más conocida.

Nada hacía presagiar la fama que alcanzaría el “himno” de la camiseta rosada. El Atlético Chalaco era el principal rival, por lo que sus amigos de la rosada le reclamaban por qué había hecho una canción para el enemigo y no para la casa.

Así empieza a recordar los toques, las pasadas, los bailes con el balón de Segundo Titina Castillo y Jorge Luis Campolo Alcalde, quienes son inmortalizados en el tema símbolo del club de sus amores.

No me quiero olvidar de Teodoro Prisco Alcalde, hermano de Campolo, quien –de los pocos amigos que he tenido en el fútbol– fue uno de los mejores.


Vamos Boys
No hay en el puerto chalaco, un solo muchacho
Con más de un pulmón, que no ande ronco los lunes
Por tantos chimpunes, que dio al Sport Boys...

Ese equipazo porteño, que a fuerza de empeño
Desde calichín, supo ascender hasta el tope
Y luego al galope, brillar en Berlín.

¡Vamos Boys! Quiero ver
otro gol, en tu score
Y sentir el rugir
del viril ¡Chim Pum Callao!


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