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Memoria país

Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional: Avances y pendientes a 20 años del Informe Final


Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


Lima, 24 de agosto.- “La Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional (CVR) fue un gran servicio, permitido y promovido por el Estado. Con esa contribución, las acciones subversivas o contrasubversivas fueron mostradas con mayor claridad, permitiendo que muchos campesinos se sintieran con derechos y tomaran partido por el Perú y el Estado peruano, que los escuchaba y les ofrecía explicaciones y, posteriormente, reparaciones”, opina el historiador Manuel Burga, director del Lugar de la Memoria (LUM). 

El lunes 28 de agosto se cumplirán 20 años de la entrega del Informe Final de la CVR y, para conmemorarlo, el LUM desarrolla un amplio programa, como la presentación del libro Memorias de dolor y resiliencia, que reúne 26 testimonios recogidos en las audiencias públicas que hicieron los comisionados. “Las memorias personales confrontan la historia, la de los grandes relatos. Hoy es importante las memorias cruzadas para recordar los hechos”, explica.

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“La CVR constituyó un esfuerzo colectivo de primera calidad. Se creó para buscar la verdad, para esclarecer los hechos y caminar a la justicia; y, según las recomendaciones, ir a las reparaciones, que es un paso importante que el Perú está dando rumbo a una reconciliación nacional. Cuando la excesiva polarización política que hay en el país pase, encontraremos una conciencia más tranquila para volver a conversar sobre justicia, reparación y reconciliación”, opina Burga.

Experiencia mundial

La CVR peruana trabajó con base en una “experiencia mundial” de comisiones de la verdad. En el mundo hubo alrededor de 40 comisiones de este tipo. Dichos comités trataron de buscar los hechos fundamentales, sus causas y consecuencias más importantes de los períodos de confrontación y recomendar medidas de reparación.

Un nuevo Perú

Destaca el historiador que “la CVR inauguró una transición hacia un Perú moderno”. “Ha constituido una herramienta de construcción de la nación peruana, en el sentido de que ha mirado al otro de manera diferente; los ha escuchado en sus idiomas originarios, con traductores; y se ha puesto empáticamente, a partir de los principios de los derechos humanos, para entender lo que había sucedido”.

Señala que a diferencia de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, donde también hubo comisiones de la verdad, donde se afectaron a sus clases medias durante estos períodos de violencia, “aquí en el Perú fue afectado el campesinado indígena andino. Había un problema de integración nacional”.

Conflicto y migración

Algunos sectores cuestionan la terminología de la CVR, que usó “conflicto armado interno”. “Es una terminología jurídica internacional que usa las Naciones Unidas –recuerda Burga–. Lo usaron también en Colombia y otros países. Su uso lo recomienda la justicia transicional. Quienes defienden la memoria salvadora hablan de terrorismo. Pero conflicto armado interno implica a todos los actores, que no fueron solo los subversivos y los contrasubversivos, sino también los ronderos y las comunidades campesinas.

Además, los 20 años de violencia generaron un desplazamiento forzoso. “Las situaciones de mucho conflicto dejan a los países casi despoblados. Sucedió en los países de Europa Oriental. En el Perú, los desplazamientos fueron hacia las capitales de regiones, como Ayacucho, Apurímac, Huancavelica, Junín, Huánuco y San Martín. Y muchos se instalaron en Lima. Hay que entender un desplazamiento forzado como una oportunidad que muchos migrantes buscaban en su país. El derecho a la migración está contemplado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Recordemos los inicios de la revolución liberal (1801-1824): los ejércitos de San Martín y Bolívar, que lucharon en Junín y Ayacucho, fueron de inmigrantes.

Contexto

El ciclo de violencia en el Perú se inició en 1980, en vísperas de las elecciones. “La historia de Sendero Luminoso (SL) se inicia el sábado 17 de mayo de 1980 cuando un comando incendia las ánforas en Chuschi, procurando iniciar su lucha armada. No repararon en que al día siguiente votaban también las mujeres y los analfabetos. En todo el distrito de Chuschi (Cangallo, Ayacucho) triunfó Belaúnde Terry en las ánforas. Las poblaciones de las 11 provincias ayacuchanas conectaron con lo que era la aspiración nacional: ese 1980 votaban por primera vez los analfabetos”.

El proceso de violencia se dio durante tres gobiernos sucesivos (Belaúnde, García y Fujimori). “Algunos consideran que el gobierno de Belaúnde tuvo una suerte de incomprensión de lo que sucedía en las regiones, en particular en Ayacucho. Pero en 1983 se crea el Comando Político Militar en esta región, una medida militarista para controlar el ascenso de SL”.

Con respecto al primer gobierno de Alan García (1985-1990), Burga comenta que, “por un lado, va a un camino de mayor inteligencia a partir de 1988. Y también se profundizan las incursiones militares y policiales, como Accomarca (1985). Fue también el primer ejemplo de que un Congreso y un Senado se interesan por lo que había pasado: se da una búsqueda de justicia muy temprana, y en 1988 ya había una sentencia para los militares que encabezaron la intervención”.

También se produce el amotinamiento en los penales, “como una provocación de los senderistas”. “Eso inicia una campaña de venganzas. Por eso, hay 1,214 dirigentes apristas asesinados entre 1985 y 1990. El momento más estremecedor es en 1987, cuando un comando senderista ataca la casa de Rodrigo Franco, un prominente dirigente aprista. Fue de una crueldad no vista antes en el país. Es ahí cuando nace la necesidad de poner inteligencia y saber qué está pasando”. Se crea el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), de la Policía Nacional, en marzo de 1990.

La década siguiente, con Fujimori en el poder, tendrá un año clave: 1992. “Fue fatal. Es el año que asesinan a María Elena Moyano, el de los atentados en Tarata, de la matanza de La Cantuta y, finalmente, en setiembre, la captura de Abimael Guzmán”.

Aprender de los pueblos

¿Los pueblos nos pueden enseñar cómo superar estos capítulos sangrientos? Burga meciona el pampachanacuy, una “institución del perdón” que practican los comuneros de la provincia de Huanta.

“Durante las décadas de la violencia, las comunidades se dividieron en prosubversivos y procontrasubversivos. Los primeros se enrolaron a SL y del segundo grupo se crearon las rondas. Muchos murieron. Cuando regresó la paz, a partir de 1995, las comunidades iniciaron la ceremonia del perdón. Antes eras terruco, pero en el fondo eras runa, ser humano; ahora volverás a ser runa, con un objetivo en común, con nuestros campos y ganados. Esos pasos los han dado los campesinos de Ayacucho, Huancavelica, Apurímac. El pampachanacuy es una ceremonia de contrición, de toma de conciencia, de aceptar que no obré bien y pido perdón y la persona se incorpora de nuevo en el conjunto de runas. Me parece hermoso. Ese paso nos falta dar a nivel Perú”.

Burga destaca que los avances como sociedad, con la CVR, el Consejo Nacional de Reparaciones, la búsqueda de las personas desaparecidas y una comisión aprobada para la identificación por medio de la medicina forense, “han tenido como finalidad responder a las afectaciones”. “Una vida ya no se puede reparar, lo que hay que buscar es que esa memoria sea resiliente. Que no produzca odio, sino que permita continuar la vida de las personas sin olvidar el pasado”, finaliza.

Reparaciones y memoria

¿Cuál es el legado del trabajo de la CVR? “El Consejo Nacional de Reparaciones (2006) puso en marcha el sistema de reparaciones y creó un Registro Único de Víctimas (RUV) de las personas afectadas y con pruebas de su afectación. El RUV es una lista que ha tenido consecuencias dentro de las regiones y comunidades. Y hay muchos que están al margen de este registro”.

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Uno de estos casos, señala, son “los niños de la guerra”. “No hay ninguna forma de reparación para ellos ni para las mujeres violadas. Ellas eran mal vistas y sus hijos, desconocidos. No se les incorporó dentro de las genealogías locales. Como diría la dirigente asháninka Luzmila Chirisente, lo que falta en el Perú es ser cada vez más ciudadanos. Los ciudadanos es la mejor categoría inventada por el mundo moderno para construir naciones. Las naciones se construyen como comunidades, donde todos somos iguales en derechos y obligaciones. Y eso nos permite imaginarnos como peruanos, solucionar las discrepancias”.

También está el LUM (2015), creado gracias a la cooperación internacional. “Los museos de la memoria recuerdan las afectaciones a las víctimas, no son museos de la memoria salvadora, ni de acciones militares o de ronderos, sino de las mujeres violadas, los hijos perdidos, los desaparecidos… los actos que afectaron la vida cotidiana”.

Datos:

Presentación de la obra teatral Adiós Ayacucho, del grupo Yuyachkani.

Auditorio Hubert Lanssiers, en el LUM (Bajada San Martín 151, Miraflores). Jueves 24, a las 19:00 horas.

Inauguración de la exposición CVR: verdad, dignidad, reparación (16:00 horas), y develación del mural en homenaje a la CVR realizado por el artista plástico Jade Rivera. Viernes 25, a las 16:30 horas.

Develación de objetos de personas desaparecidas de casos Anfadet. Exposición permanente. Martes 29, 16:00 horas.

En octubre se desarrollará el Encuentro Internacional LUM; participarán directores de museos de memoria de Argentina, Chile, Colombia y Paraguay, además de países europeos.

Cifra:

26 testimonios reúne el libro Memorias de dolor y resiliencia.