Cultural
Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
“La retórica es la ingeniería de la literatura. Con su lectura se van descubriendo los trucos, las repeticiones, que hay en un texto”. Y remata con el estoque: “el estilo es la repetición de estilemas”.
Lo dice Víctor Hurtado Oviedo (Lima, 1951) el mejor prosista peruano de los últimos 40 años. Si no lo conoce, vaya a la librería por los dos volúmenes de Otras disquisiciones. Edición definitiva, reducida y aumentada (Lima, Artífice Comunicadores, 2023). En sus páginas entenderá que el artículo de opinión también puede ser veta literaria en las manos correctas y no el panfleto balbuceante que nos venden al por mayor.
El primer consejo que da a los jóvenes interesados en la Literatura es estudiar retórica, prisma para la sofisticada tarea de “desarmar y volver a armar un texto”. Con esa lista de “figuras”, los asíndetones, metáforas, catacresis y etcétera, usted irá descubriendo y renovando su estilo. Y, también, podrá imitar, dice el escriba desde Costa Rica, donde radica desde 1989.
Mas conocer la retórica no hará que escriba mejor. “Eso ya es talento, que es natural”, agrega. Pero conozca la tecnología de las palabras: “la técnica ayuda a que el artista sepa qué está haciendo”.
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Del conceptismo
Hurtado Oviedo es vecino del condominio exclusivo donde habitan Góngora, Quevedo, Francisco Umbral, Eugenio d’Ors, “que se han preocupado mucho por el estilo, la originalidad, la creatividad”.
¿Y Cervantes? “Es un gran escritor, encantador, muy humano, pero carecía de la densidad creativa de Quevedo, un monstruo, una máquina”. En el caso peruano no duda que Abraham Valdelomar es miembro de este club: todo lo que escribía lo convertía en literatura, ¡hasta la crónica parlamentaria!
Le interesa el conceptismo, esa escuela barroca del siglo XVII, cuyo máximo exponente fue Quevedo. “Es la expresión de una idea original, llamativa, con el menor número de palabras. Es también una forma de escribir muy densa, pero no impenetrable”.
Receta la lectura “de solo dos páginas” de Umbral o de Quevedo. Será suficiente “alimento” por 24 horas. “Para su cerebro será como boxear como Mohamed Alí, lo deja a uno nocaut”.
Universos paralelos
Desde su escritura retórica, Hurtado Oviedo propone al lector goce y conocimiento. Si bien ya tenía publicado Pago de letras (1998), un clásico del periodismo interpretativo peruano, no se considera un escritor. ¿Acaso cierto periodismo sofisticado no es literatura?
“El periodismo tiene dos formas de expresarse: la simple, directa, que es necesaria; y la forma literaria. Cuando se expresa literariamente, se empieza a convertir en Literatura. Usted lee un artículo deportivo de la prensa argentina de hace 50 años y lo hace con gusto. La presencia de figuras literarias convierte en literatura cualquier escrito, cuando hay un uso creativo y retórico del lenguaje”.
Edición final
Para la nueva edición de Otras disquisiciones ha retirado por ejemplo sus textos sobre políticos, que eran una delicia. De ellos, solo ha dejado extractos interesantes.
“Yo quiero dejar esto (el libro) como un legado de que estuve en este mundo”, dice. El grueso del conjunto son sus textos de divulgación científica, de filosofía, de melómano, ensayos sobre el bueno escribir. Suma una selección de artículos de su personaje, “el profesor Solecismo” (que escribía en forma humorística sobre el lenguaje), y otra dedicada al análisis de la poesía.
Aunque desde el colegio jamás contó chistes, parte de su sello es la ironía y el humor. De él, el poeta Marco Martos dijo que “toma una distancia contra las certezas absolutas”. “El humor es una característica innata”, dice Hurtado. “No me empeño en hacerlo. Hay condiciones innatas en las personas que en 200 años se explicará mejor cuando se estudie más el cerebro”.
Música, maestro
Con elegancia de un sastre inglés, ha ponderado desde sus artículos que Julio Iglesias es “la dispepsia hecha canción”; de Luis Miguel (“sordo a las críticas”); de Gloria Estefan (“la mujer más deseada para callarse”).
“Son horrísonos, pobrecitos”, asegura. ¿Alguno lo han querellado? “Hay dos problemas: ellos no saben que yo existo; pero, lo peor, es que yo sé que ellos existen”.
A sus 72 años y en tiempos del monocorde reggaetón, Víctor Hurtado recomienda a los jóvenes una limpieza auditiva profunda: busquen en internet “Mi redención”, de la Sonora Matancera, el álbum que Javier Solís grabó en Nueva York o el disco La Voz sensual de Cheo, de Cheo Feliciano. Luego el mundo le parecerá más afinado.
Desde que se jubiló hace ocho años, el maestro de la prosa no ha vuelto a escribir. Ni tiene plan de hacerlo. Ahora se dedica a releer (“porque solo leer una vez es mentira”), a oír música y a envejecer tranquilamente.
Datos:
El periodista miembro correspondiente de la Academia Peruana de la Lengua y miembro honorario de la Academia Costarricense de la Lengua.
Otras disquisiciones reúne artículos y ensayos que escribió desde 1996 en diarios y revistas de Costa Rica.
Cifra:
22 años trabajó en el diario La Nación de Costa Rica.