• MIÉRCOLES 29
  • de abril de 2026

Cultural

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Carmen Ollé: “La libido nunca muere”


Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


Mirar el mundo con extrañamiento. Interesarse por lo desconocido. Admirar a los marginales cultos y sensibles. Su curiosidad la saciaba leyendo de todo: chistes (cómics), teatro, poesía, sobre todo novelas, muchas, en especial del realismo francés.  

De jovencita, Carmen Ollé (Lima, 1947) amó a los gitanos y soñó en hacerse misionera. No estaba interesada en seguir las modas de la clase media limeña. Siempre sintió que no tenía habilidades manuales para insertar una aguja, hacer volar una cometa, tocar el piano ni montar a caballo. Jamás aprendió a manejar un auto.

Y nunca se atavió la camiseta de ningún “ismo”. “Soy humanista, muy independiente y progresista; detesto el fascismo y el conservadurismo”, se define.

Aprovechó el encierro de la pandemia –todo el 2021 y parte del 202– para escribir las 358 páginas de sus memorias, Destino: vagabunda (Lima, editorial Peisa, 2023). Pero, como la poeta rusa Anna Ajmátova, la narradora también considera que en las memorias “puede y debe de olvidarse algo”. Por algo, “un libro de memorias no es una autobiografía”.

Sin autoficción

¿En sus páginas juega un rol el erotismo, que ha permeado su creación literaria? “Creo que tanto en mi primer poemario (Noches de adrenalina) como en ¿Por qué hacen tanto ruido? y parte de Las dos caras del deseo, Una muchacha bajo su paraguas y todos esos libros tienen gran parte de mi biografía, lo que ahora llaman ‘autoficción’, ¿qué voy a contar?, ¿voy a volver a repetirme? Por suerte, mi editor Germán Coronado y Rossella di Paolo me dieron unas pautas para empezar”. 

Entonces revisitó su pasado. Pero sus memorias son su forma de mirar el mundo desde la Literatura, con citas, lecturas y reflexiones. En el proceso se cuestionó por qué escribir sobre diversos aspectos de su vida. Recién cuando lo releyó se rio de cómo había enfocado algunos momentos, incluso dramáticos, de su vida. “Eso se debe al extrañamiento y alejamiento de esa etapa”.

Se autocensuró de escribir sobre momentos de su niñez, de su familia (“no quise decir las cosas de manera ofensiva”). Y se limitó en la descripción de su vida sentimental (“Tampoco quería poner en evidencia a muchas personas involucradas”).

“No tenía por qué ventilar mi vida erótica. Quería reflexionar sobre experiencias importantes, mi relación con las demás personas y ciertos espacios laborales y mi mirada hacia el entorno de los lugares en que he vivido y los personajes que conocí y me atraían por sus dramas personales. Yo no soy la vagabunda, son los otros”.

En Destino: vagabunda hay espacio también para las fantasías. “Eso significa que la libido de uno nunca muere. Hay ideas equivocadas sobre la libido en hombres y mujeres mayores. Algunos sexólogos afirman que eso no muere nunca y me parece excelente haber hablado de eso a una edad tan adulta, tan mayor”, dice.

Poesía, viajes

Lamenta haber perdido, entre las varias mudanzas, los poemarios de Vallejo y Rimbaud que descubrió de adolescente, en el colegio Pestalozzi, y que definieron su vocación literaria, que la llevarían a estudiar en San Marcos.

Tres estadías en el extranjero marcarían su vida: cuando muy joven viajó a Alemania a estudiar por 9 meses el alemán; luego, ya casada con el poeta horazeriano Enrique Verástegui (1950-2018) y madre de una niña, residiría en España y Francia. Finalmente, tendría otra etapa en Estados Unidos, con su hija y trabajando en labores manuales.

De la etapa familiar en Europa recuerda: “Éramos muy románticos. Y siempre tuvimos tiempo para leer y para escribir”.

Tiempos para escribir

Tiene un texto listo, que puede calificar como una segunda parte, que se inicia con la muerte por ahogamiento en el mar de La Chira de una niña que conoció. “Ese tipo de eventos me llevan a escribir y a buscar material sobre eso”, explica Ollé, quien se impone un horario de escritura a partir de los proyectos literarios.

“No es necesario escribir ocho horas diarias. Siempre hay una manera de encontrar el tiempo, no hay pretextos, eso les digo a mis alumnos en mis talleres. El tiempo para escribir hay que perseguirlo como lobos a la presa”, explica.

Datos:

Carmen Ollé conduce el Taller de Escritura Creativa en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar.

Ha publicado el poemario Noches de adrenalina (1981); las novelas Las dos caras del deseo (1994), Una muchacha bajo su paraguas (2002), Retrato de una mujer sin familia ante una copa (2007), Halcones en el parque (2012), Monólogos de Lima (2015) y Halo de la Luna (2017), entre otros.

Cifra:

11 libros ha publicado, entre poemarios, novelas y 'nouvelles'.