• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

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USUARIO DE PENSIÓN 65 trabaja con la arcilla al horno

El maestro alfarero de Checca Pupuja

Leonardo Choquehuanca mantiene vivas las técnicas ancestrales.

Nació en 1943 a 3,800 metros sobre el nivel del mar, en la tradicional localidad de ceramistas de Checca Pupuja, ubicada en el distrito de José Domingo Choquehuanca, provincia de Azángaro, en Puno, lugar reconocido por producir piezas de alta calidad que expresan la cosmovisión del ande. En esta tierra de excepcionales artesanos, fue creciendo su curiosidad por el arte y la magia de la cerámica.

Por las inclemencias del clima puneño, Leonardo y su familia perdieron a sus animales y él se vio en la obligación de dejar el hogar. Fue comerciante en la ciudad de los vientos, Juliaca, y luego lo reclutaron para el servicio militar. Cuando terminó de servir a la patria, la vida lo llevó de regreso hacia la arcilla, los pinceles y hornos.

Si bien había perdido algo de práctica, bastó con tener la arcilla mezclada con el agua entre los dedos para recordar las enseñanzas y consejos de sus familiares, sus manos empezaron a trabajar solas y crearon pequeños toros y cuencos lleno de detalles.

Llevando bajo el brazo los emblemáticos toritos de Checca Pupuja, vasijas y ollas, inició sus viajes a Cusco y Arequipa con la finalidad de vender o intercambiar su producción alfarera por maíz o cebada. Buscando mejores oportunidades escogió la hermosa Ciudad Blanca para establecerse y allí se quedó por 15 años realizando, a la par, cerámicas y trabajos de construcción.

Seguro y tranquilo

Leonardo Choquehuanca comenta que hace cuatro años empezó a perder las fuerzas y el equilibrio, por eso tuvo que dejar de trabajar en obras de construcción y concentrar todos sus esfuerzos en el arte. Afortunadamente, desde el 2021, forma parte del Programa Nacional de Asistencia Solidaria Pensión 65, lo que le permite sentirse más seguro y tranquilo.

Hoy, a un mes de cumplir ocho décadas de vida, sigue creando y pintando, no solo por un tema económico, sino también porque desea compartir su arte con la familia y comunidad para mantener vivas las tradiciones y técnicas ancestrales de su localidad altiplánica.

Raíces

El abandono prematuro de su padre obligó a Leonardo a trabajar desde los 15 años para mantener su hogar. Al ser Checca Pupuja una comunidad alfarera por excelencia, él sintió la curiosidad y el llamado de aprender este oficio para vender sus productos a los turistas y viajeros.

En un primer momento, él observaba a los artesanos más experimentados para copiar lo que hacían, aprendió las bases de manera autodidacta y luego recibió la ayuda de vecinos y amigos. En el camino fue descubriendo que además de apoyar a su familia, podía expresarse mediante la cerámica y sentirse conectado con sus raíces.