Central
Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
“Oscar-Bravo-2-1-0-4”. “Posición 2-5-8; viento 1-6-0 grados; pista 1-6 derecha; autorizado para despegar”. “Chile 6-5-1, secuencia de rodaje Víctor- Víctor-1”.
Desde el insonorizado último piso de la nueva torre de control del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, los aviones parecen juguetes automatizados. Avanzan parsimoniosos como elefantes alados por las “calles de rodaje”. Esperan su turno para ubicarse en la “cabecera” de la nueva pista desde donde despegarán mientras otro avión espera órdenes en los cielos de Quiñones para aterrizar en la flamante segunda pista de aterrizaje.
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Flujo de operaciones
La operación es continua en el principal aeropuerto del país, con su sinfonía de pájaros de acero que nunca acaba. Cada hora suman alrededor de 37 “operaciones”, entre salidas y llegadas de vuelos. Es decir, se registra un vuelo cada dos minutos.
Desde aquí, a 65 metros de altura, la vista es panorámica, de 360 grados. Les permite a los controladores aéreos de la Corporación Peruana de Aeropuertos y Aviación Comercial (Corpac) ver todo lo que sucede en la pista nueva a su cargo y alrededores. El registro visual es vital: les permite observar e identificar cada “ficha azul”, que es la representación en su sistema de cada avión. Cuando un controlador termina su labor con un avión, transfiere la ficha al siguiente controlador para que ingrese a su área.
“Hay una diferencia grande con la torre antigua. Desde acá tenemos más posiciones de control, un área de maniobras mucho mayor y contamos con la pista nueva, 10 kilómetros de calles de rodaje”, explica Jonathan Contreras, supervisor de controlador de tránsito aéreo.
La torre, inaugurada en abril, se ubica entre las dos pistas del Jorge Chávez. A metros, el movimiento de obreros es continuo en el nuevo terminal aeroportuario, que entrará en operaciones en enero del 2025. Entonces, la nueva torre operará en simultáneo las dos pistas del aeródromo. Para ello, Corpac está enviando a sus controladores a un curso en España para operaciones con pistas paralelas.
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Cada día, luego de pasar por los rigurosos controles de seguridad por la entrada adyacente al óvalo Cantolao, suben por el ascensor los seis controladores aéreos que tendrán a su cargo las operaciones (vuelos) de la tarde en la pista nueva de despegue y aterrizaje hasta las cinco de la tarde. A esa hora, sus pares en la torre antigua continuarán las operaciones.
Diez minutos antes del mediodía los controladores llegan para iniciar el procedimiento del “relevo” en la torre de control. La “posición de control” les da información relevante previa, qué podría afectar la operación, como algunos trabajos de restricciones operacionales o condiciones meteorológicas en algunos aeródromos del país.
Posiciones de control
A partir de ahí, los seis especialistas deben asumir cinco posiciones para brindar el servicio de control de tránsito aéreo. “El objetivo es siempre conseguir movimiento de transitorio seguro ordenado y rápido”, resume Contreras.
En la nueva torre trabaja un controlador de aeródromo encargado de la pista, otro es el controlador de superficie, encargado de las operaciones en el área de maniobras ofreciendo orientación a los pilotos hacia el área de maniobras del aeropuerto y el de posición de autorizaciones, el principal, que brinda autorizaciones para que puedan proseguir los vuelos.
Debido a la responsabilidad de vidas que tienen (en el 2019 los vuelos transportaron más de 32 millones de personas) cada dos horas deben de realizar una rotación: trabajan cuatro horas y descansan una. Es un tiempo normado para poder mantener los niveles de seguridad de las operaciones.
Diversos controladores
En la carrera del controlador de tránsito aéreo hay diversas posiciones. Una de ellas es el controlador de aeródromo, responsable de un área cercana al aeropuerto. Así, los controladores del Jorge Chávez son responsables en 5 millas de radio a la redonda y hasta una altitud de 1,500 pies.
Luego, cuando una aeronave supera dichos límites, inmediatamente es transferido a otro controlador (que también trabaja en el aeropuerto Jorge Chávez) que se encarga de una zona mucho más grande, en un área alrededor de dicho aeródromo.
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Es el controlador de aproximación, que tiene a su cargo las rutas aéreas y secuencia de una forma segura el “espaciamiento” entre las naves para que puedan aterrizar en un aeródromo determinado. El tiene se encarga del control de las 5 hasta las 55 millas del aeropuerto.
Un tercer controlador, se encarga de una zona mucho más grande: el controlador de área es el responsable las aeronaves que están en ruta, que ya pasaron la fase de ascenso. Se encarga de los vuelos y los sobrevuelos. Está a cargo de la aeronave desde que cruza las fronteras del Perú.
Bien informados
Los controladores tienen diversos monitores con información de respaldo. Cuentan con un sistema de vigilancia que le sirve para monitorear la trayectoria de vuelo de las aeronaves en las inmediaciones del aeropuerto. Es una herramienta que comparten con los controladores de aproximación y los controladores de área; y el SDC, el sistema digital de comunicaciones con se comunican con las distintas posiciones de control.
El supervisor tiene la función básica de “setear las frecuencias”, monitoreando la frecuencia aeronáutica y de cualquier controlador en posición de control para ver que todas las operaciones se estén realizando adecuadamente.
También cuentan con información meteorológica en tiempo real, que reciben de los sensores que tienen en el área de maniobras del aeropuerto y que requieren las aeronaves como viento, el QNH (presión-altitud en el entorno), la temperatura, la visibilidad.
Cualidades
A sus 33 años, Jonathan Contreras suma 8 en esta profesión. Antes de ingresar a Corpac, estudió Administración de Empresas, finalmente le jaló el mundo aeronáutico (su padre es controlador). No es el único que dejó atrás otras carreras: hay controladores aéreos que son ingenieros industriales, psicólogos, profesores, enfermeras. Sí, el equipo incluye a hombres y mujeres. “Aquí todos somos iguales. Vamos rotando las posiciones durante las operaciones”.
Pero, ¿cuáles son las cualidades para abrazar este oficio? “Primero es ser bastante responsables: este es un trabajo muy delicado y debes de estar dispuesto a una preparación continua. Además, debes de tener una habilidad espacial, es muy importante para nosotros. Los simuladores que tiene Corpac nos ayudan a desarrollar estas habilidades. Y requerimos un nivel mínimo de inglés, que es evaluado por la autoridad, porque el idioma de la aeronáutica es el inglés y se presentan operaciones de vuelos internacionales en gran porcentaje en inglés”, explica.
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Déficit de personal
En 15 meses se podrá cubrir la brecha que hay de controladores aéreos, especialistas aeronáuticos y profesionales upset (que dan soporte a los equipos en los aeropuertos) que faltan en los aeropuertos de todo el país. Así lo informó a El Peruano, el presidente del directorio de la Corpac, Roberto de la Tore. Explicó que superar este déficit de personal especializado es una de las prioridades de su gestión. El 11 de setiembre se inició un nuevo curso de especialistas aeronáuticos en el Centro de Instrucción de Aviación Civil (CIAC) de Corpac, que no se dictaba hace 7 años. A ello se suma la convocatoria, cerrada el 12 de octubre, para el Curso Básico de Controladores de Tránsito Aéreo, que ha duplicado su capacidad a 100 becas de estudio. Los seleccionados iniciarán las clases en noviembre. “Mi objetivo es llegar a los 150. Necesitamos que en provincias se difundan las convocatorias para que la gente se prepare y regrese a su región a trabajar. Los que aprueban, tendrán trabajo. Lo ideal es que en cada localidad donde haya un aeropuerto, tenga su propio personal”.
Datos:
Las “horas punta”, de mayor tráfico de vuelos del Jorge Chávez, se producen en la mañana (de 9:00 a 12:00 horas) con los vuelos nacionales; y de las 10:00 a 12:00 p.m.) con los vuelos internacionales.
El Centro de Instrucción de Corpac es el único centro en el país que prepara controladores y especialistas aeronáuticos.
14 meses durará el Curso Básico de Controladores de Tránsito Aéreo dictado por el CIAC de Corpac. Al término, los beneficiarios rendirán evaluaciones ante la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) para la obtención de su licencia y habilitación de controlador de tránsito aéreo.
Cifras:
37 “operaciones” por hora, en promedio, se registran en el Jorge Chávez.
3,480 metros es la longitud de la segunda pista de aterrizaje.