• SÁBADO 2
  • de mayo de 2026

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Verónica Moreno, cocinera peruana

De vender ceviche en carretilla a dueña de un restaurante en Francia

Nació en Tumbes y se forjó en la austeridad de su infancia. La pesca junto con su padre y la lucha contra la pobreza marcaron sus primeros años. Es fundadora en Lyon, Francia, de Krioya, un oasis que fusiona la cocina peruana con la sofisticación de la gastronomía francesa.


Editor
Valery Díaz Vásquez

p_vdiaz@editoraperu.com.pe


“Hacíamos ceviche y luego lo vendíamos en carretilla”, rememora desde Francia. La adversidad forjó su temple. Desde temprana edad, realizó diversas labores en distintos hogares. Lavó ropas, cuidó niños y ancianos.

“Yo sé lo que es la pobreza extrema, la he vivido en carne propia”, dice, Confiesa que muchas veces comía una sola vez al día y que se ponía ropa regalada.

La pobreza fue su compañera constante, pero Verónica no se resignó. Buscó oportunidades, y el restaurante de su tío en Tumbes le abrió sus puertas. Se inició como mesera, pero el llamado de la cocina resonó con fuerza en su interior. “Sentía que debía hacer algo más por mí y mi familia”, manifestó.

En Francia

A los 19 años, con valentía y determinación, viajó a Francia, tierra de sueños y desafíos. El idioma extranjero, la cultura desconocida, el rigor de la educación europea: cada obstáculo se convirtió en un peldaño hacia su crecimiento.

Estudiar fue una motivación poderosa para su desarrollo personal y para brindar apoyo económico a su familia. “Ellos (la familia) eran mi única motivación para salir adelante “, resaltó.

El destino le cambió la vida, cuando en uno de los restaurantes en los que laboró como ayudante de cocina, se percataron de su potencial y la propuesta no se hizo esperar: le ofrecieron el respaldo financiero para sus estudios, mientras aportaba su talento al negocio gastronómico.

“Fue una de las mejores oportunidades de mi vida”, nos cuenta con una sonrisa que contagia De esta forma, durante dos años de esfuerzo, terminó sus estudios de gastronomía.

Cada desafío, cada sacrificio, la hicieron más fuerte. Sabía que no podía volver al destino que le habían trazado. El camino fue arduo, pero en su corazón siempre supo que al final encontraría la recompensa.

De esta forma comenzó a labrar su camino, trabajando en diversos restaurantes de Francia.

El restaurante en Lyon

Luego de su travesía por diferentes restaurantes de Europa y su inmersión profunda en la gastronomía francesa, supo que su herencia peruana era un tesoro invaluable. Decidió fusionar la esencia de Francia con la riqueza culinaria de su tierra natal en un arriesgado pero apasionante proyecto: Krioya.

“La cocina peruana es la que tiene una mayor diversidad, es bastante variada y eso es algo que asombra a los franceses”, comenta.

Anhelaba ofrecer algo distinto. Su propósito era fusionar la costa, sierra y la selva del Perú en platos gourmet, alejándose de la típica fórmula de los restaurantes peruanos. Inspirada por sus raíces, recordó sus inicios vendiendo platos en las calles de Tumbes.

La carta de Krioya se adaptó a la ciudad y a las estaciones, ofreciendo ceviches a base de pescado blanco y mariscos con salsas de mango, maracuyá y leche de coco, deleitando los paladares de Lyon con sabores exóticos y vibrantes.

Para Verónica, su restaurante no solo es un lugar de deleite gastronómico, sino también un medio para difundir la cultura peruana y demostrar el potencial de las emprendedoras de nuestro país. No solo el restaurante es un logro para ella, sino también haber formado una familia en Francia y brindar empleo a sus compatriotas.

Desde su apertura hace cuatro años, Krioya ha atraído a una clientela selecta y ha participado en eventos de renombre, colaborando con Promperú y promoviendo la riqueza culinaria del país en festivales internacionales. También ha ganado el premio al Mejor restaurante diverso en París. De los cuatro restaurantes que se presentaron, ella fue la única mujer que obtuvo el trofeo, una presea que la inspiró y la hizo sentir orgullosa de lo que hace.

“Tengan mucha humildad, y no se derrumben si una oportunidad se les va, sean sinceros y trabajadores. No olviden de dónde vienen”, recomienda a aquellos jóvenes que luchan por sus sueños.

Sus platos no solo alimentan el cuerpo, sino también el alma y el orgullo de ser peruano. Y ella es feliz por eso.