Editorial
Como toda estructura que utiliza la violencia para aniquilar a sus enemigos, Sendero Luminoso buscó reagruparse bajo el mando de nuevos cabecillas y se dedicó a captar a niños y adolescentes con la finalidad de adoctrinarlos para que puedan continuar con una ideología que solo ensalza el dolor y la barbarie.
Nuestras fuerzas del orden, que combaten a los remanentes dirigidos en la actualidad por Víctor Quispe Palomino, tienen claro que para ganar esta batalla, que ha cobrado la vida de muchos policías, militares y civiles inocentes, es fundamental romper esa línea de sucesión dentro de la organización terrorista.
La reciente captura de cuatro miembros de Sendero Luminoso en un operativo realizado el domingo pasado por la Policía Nacional del Perú y las Fuerzas Armadas en el distrito de Canayre, provincia de Huanta, departamento de Ayacucho, cumple con ese propósito.
En este operativo se ha detenido nada menos que a Víctor Quispe Zúñiga (de 24 años), alias José Hijo, hijo de Víctor Quispe Palomino; Iván Quispe Vargas (de 23 años), alias Hugo o Gabriel, hijo de Gabriel Quispe Palomino (abatido en el 2013) y de Flora Vargas Figueroa, alias camarada Vilma; así como alias Romeo (de 19 años), hijo del capturado Julio Chapo; y alias Andrés (de 24 años), hijo de los delincuentes terroristas Emerson e Irma.
Los capturados habrían participado en la muerte de siete policías en este año, además de un integrante de la Marina y de 21 ciudadanos que fallecieron antes de las últimas elecciones.
Se trata de un duro golpe a Sendero Luminoso, pues estos terroristas estaban llamados a convertirse en los futuros mandos del comité central de la organización manejada por los hermanos Quispe Palomino. Esta acción no solo impedirá que se produzca el relevo dentro de la estructura criminal, sino también avanzar en el objetivo de restablecer el orden y pacificar el Vraem.
Una vez más, las instituciones tutelares de la patria, comprometidas con el orden interno y la defensa nacional, realizaron un trabajo de inteligencia y ejecutaron una operación conjunta e impecable en el contexto de una política de Estado de lucha frontal y decidida contra el terrorismo y el narcotráfico.
La unidad y la fortaleza mostradas por nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional deben ser un estímulo para que los peruanos podamos enfrentar otros desafíos como la reactivación económica, la lucha contra la inseguridad ciudadana y la prevención ante el Fenómeno El Niño que reclaman, de las autoridades y de la ciudadanía, entereza, consenso y espíritu constructivo.