Editorial
La cita, también conocida como COP28, tiene como objetivos generales discutir el futuro de los combustibles fósiles y realizar un balance acerca de las políticas de energía renovables, eficiencia energética y la producción de hidrógeno para alcanzar las metas al 2030. Además, se revisarán los avances de los Acuerdos de París.
El Perú, como lo ha demostrado en reiteradas oportunidades, es un país líder en la lucha contra el cambio climático. En el 2014, Lima fue sede de la COP20, en la que se redactó el borrador “Llamado de Lima para la acción climática”, base de la aprobación de los Acuerdos de París firmado en el 2015.
En forma más reciente, el Perú llevó la propuesta de una “Amazonía con rostro humano” a la IV Reunión de Presidentes de los Estados parte en el Tratado de Cooperación Amazónica, que se celebró en junio en la ciudad brasileña de Belém do Pará. En ese evento, nuestra delegación defendió el papel de los pueblos indígenas como parte de la solución del mantenimiento de nuestras selvas amazónicas y se revisaron las políticas para enfrentar los incendios forestales, las actividades de extracción y la tala ilegal, entre otros.
La COP28 adquiere una especial importancia debido a que el mundo experimenta las secuelas del cambio climático en el mundo. Olas de calor en Europa y Estados Unidos, inundaciones en el Sudeste Asiático, poderosos huracanes en América del Norte, sequías en países sudamericanos y centroamericanos son algunos de los síntomas.
El Perú no es ajeno a las consecuencias del aumento de la temperatura en el mundo. Solo en el presente año hemos vivido el paso del ciclón Yaku, que ocasionó intensas lluvias y desbordes de ríos en los departamentos del norte y afectó a distritos de Lima. También enfrentamos los efectos del Fenómeno El Niño Costero y el Niño Global, que hoy se agravan con el cambio climático.
En forma concreta, la delegación peruana presentará dos propuestas en la COP28. La primera de ellas es la creación de un Fondo de Pérdidas y Daños para las naciones que ya enfrentan problemas, como el deshielo de sus glaciares. Y, en segundo lugar, un Fondo Climático para Mujeres Indígenas con el propósito de fortalecer las capacidades en adaptación y mitigación de tres millones de mujeres indígenas.
Destaca también que el Perú tendrá nuevamente un pabellón para mostrar a la comunidad internacional el compromiso, los avances y los desafíos de nuestro país en la tarea de adaptarse al cambio climático y de mitigar sus efectos. Se ofrecerán más de 70 eventos sobre la seguridad alimentaria, salud, financiamiento climático, género e interculturalidad. La última vez que nuestro país organizó y contó con un pabellón semejante fue en París, en el 2015.
De este modo, el Perú mantendrá su posición de liderazgo y aguarda con mucho optimismo los resultados que se logren en la COP28 para enfrentar el cambio climático.