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Hace 40 años, Alfonso Barrante se convirtió en el primer alcalde socialista de Lima


Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


El primer alcalde socialista de Lima se sentó en el sillón de Nicolás de Ribera, al mediodía del lunes 2 de enero de 1984. 

Alfonso Barrantes Lingán (1927-2000), abogado, político y presidente de la Izquierda Unida (IU), había nacido en San Miguel de Pallaques, departamento de Cajamarca, y se destacaría por su vocación de servicio con los más pobres y el saber escucharlos.

El 13 de noviembre de 1983, al mando de la alianza IU, había resultado electo alcalde de la capital por 586,534 ciudadanos (36.63% de los votos). Su consigna electoral fue “Lima para todos”, en que postulaba que una gestión municipal debería de favorecer, sobre todo, a la población limeña que había sido postergada.


Barrantes llegaba al poder con una amplia mayoría que haría viable sus políticas: 20 regidores de la coalición IU.

Su triunfo fue un caso atípico en nuestra vida política. Como apuntó Fernando Tuesta Soldevilla en El nuevo rostro electoral. Las municipales del 83 (Lima, Desco, 1985), con él “la izquierda peruana se erigió por primera vez en la historia en la primera fuerza política electoral limeña”.

En democracia 

Subrayemos el talante democrático de este actor político, respetuoso de las formas, a pesar de la diferencia ideológicas, cualidad que resaltarían incluso sus adversarios políticos al recordarlo en el 2000, tras su muerte en Cuba. 

En la misma ceremonia de instalación y juramentación del nuevo Concejo Provincial de Lima, el alcalde saliente, Eduardo Orrego, hizo una síntesis de lo que fue su gestión, hizo votos por “buscar fórmulas de diálogo civilizado”, y le deseó los mejores éxitos a Barrantes, a quien le tomó juramento, le entregó un “varayoc”, la insignia y las llaves de la ciudad.  

Primer discurso 

“Frejolito”, como lo llamaba con afecto la masa, era un político de hablar pausado pero seguro, y de modales respetuosos, como buen provinciano de aquellos años. 


En su primer discurso se extendió largamente sobre el plan de gobierno que aplicaría. Quien fuera su teniente alcalde, Henry Pease, recordaría en Lima es gobernable (1991) que la IU “trabajó desde mucho antes su programa de gobierno. Una comisión especial integrada por urbanistas y profesionales de distintas ramas con experiencia de trabajo urbano, elaboró propuestas que no sólo sirvieron para hacer la campaña electoral sino que además tenían que enfrentar la prueba de su eficacia al llegar la hora de ser gobierno”. 

Condena al terrorismo

El nuevo vecino del damero de Pizarro condenó los actos terroristas y manifestó que “una auténtica filiación revolucionaria rechaza todo tipo de extremismos”. La izquierda democrática marcaba distancia con Sendero Luminoso (SL), que continuaba en su escalada de asesinatos de autoridades y ciudadanos. Lo que había querido SL era minar la candidatura de la IU. Como señaló el sociólogo Sinesio López: “La elección de nuevos alcaldes, en su mayoría de la oposición y en especial de IU, significa un abierto repudio popular a SL”.

Durante su campaña, Barrantes había resaltado por su atención por los niños, y ya investido alcalde de Lima, reiteró que su gestión los atendería: ese abril, todos los niños volverían a la escuela y tomarían desayuno. 

Así nacía oficialmente en su primer día el Programa del Vaso de Leche, que lo uniría en un trabajo conjunto con las madres de familia de los barrios populares de la capital. El programa edilicio, en favor de miles de niños menores de 6 años y madres gestantes, luego mediante Ley N° 24059, se convertiría en política para todas las municipalidades del país. 

El invitado de honor de la ceremonia fue el presidente de la República, que había caminado los escasos metros que separaban la casa de Pizarro del palacio municipal y había recibido injurias de un pequeño sector de los simpatizantes del alcalde en estreno. 


A pesar de la campaña que había hecho Acción Popular (AP) desde el Gobierno para desprestigiar la candidatura de IU, Barrantes estaba molesto y repudió la inconducta, los gritos hostiles, y manifestó a todos que el primer mandatario representa a todos los peruanos y merece así el mayor de los respetos. 

Barrantes propuso a los ciudadanos “inspirarnos” en las figuras del almirante Miguel Grau y el coronel Francisco Bolognesi para afirmar “un nacionalismo sin distorsiones”.

Luego tomó uso de la palabra el presidente Belaunde, quien pidió a la concurrencia ponerse de pie para recordar al alcalde de Cerro de Pasco que había sido asesinado por los terroristas, al igual que el candidato de su partido por Huanta, Rodolfo Calderón, además de una docena de alcaldes que habían “caído por balas asesinas”. 

Belaunde se refirió también a un hecho vital: después de 44 años volvía el régimen municipal electivo. “Esta pues es una fecha de victoria y de reafirmación democrática. Resultados ediles pluralistas, como éstos, son cuestión coyuntural; restauración del derecho sagrado del pueblo a elegir, es cuestión permanente, que la historia ya ha registrado”, dijo.  

Gestión

De las cualidades de Barrantes, Henry Pease recordaría un atributo importante en la gestión de Frejolito: “su capacidad de comunicación con el pueblo”. 


Y de su mandato: el trabajo que hizo del catastro de la ciudad, el desarrollo de las empresas municipales, el plan vial y de desarrollo urbano de la ciudad, entre otros. La preocupación central era resolver los problemas de pobreza y desempleo en la ciudad. 

Todos evocarán su último día de gestión: Frejolito se fue en un abrazo con los trabajadores municipales y abordó su famoso escarabajo celeste con dirección a su casa, en Surco.

Elecciones 1983

El segundo gobierno de Belaunde llegó débil a las elecciones municipales de 1983 por “la incapacidad para delinear una política económica distinta”, escribió Fernando Tuesta Soldevilla. El 83 fue catalogado como “el peor año desde la Guerra del Pacífico”, por la pésima gestión del ministro de Economía, Carlos Rodríguez Pastor, el aumento de la deuda externa, la inflación que afectaba la canasta básica, las cuantiosas pérdidas ocasionadas por el Fenómeno El Niño en Piura y Tumbes y sequía en Puno (un panorama muy similar al Perú actual). A ello se sumaban las constantes y sangrientas “incursiones” de SL en ciudades y pueblos. 


La IU, que había nacido en 1980, con la unión de 22 partidos, se enfrentó en esas elecciones a otras 12 listas. Pero los partidos con mayores opciones fueron la IU con Barrantes; el APRA con Alfredo Barrenechea; el PPC con Ricardo Amiel; y AP con Alfonso Grados Bertorini. La capital sumaba 41 distritos (Villa El Salvador y San Borja se habían creado recién).  

Punto x punto:
El mandato de Alfonso Barrantes fue del 1° de enero de 1984 al 31 de diciembre de 1986.

11 de los 41 alcaldes de Lima Metropolitana juraron el 4 de enero de 1984. 

Barrantes cerró su campaña electoral de 1983 con un mitin al que asistieron 200,000 personas. 
La primera semana, el Vaso de Leche repartió 50,000 raciones. Cerró 1983 con 600,000 raciones y llegaría a marzo de 1985 con un millón.

Cifra:
586,534 votos obtuvo Barrantes en las elecciones ediles del 13 de noviembre de 1983.