País
Periodista
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Uno de los momentos más complejos en la vida de Flor Márquez fue cuando le diagnosticaron cáncer de páncreas. Se trata de una enfermedad difícil de hallar, pero también de tratar. Por eso, las largas sesiones de quimioterapia no tuvieron los resultados esperados.
Sin embargo, una luz de esperanza apareció con un novedoso procedimiento llamado electroporación irreversible (IRE, por sus siglas en inglés), aplicado en el Hospital Edgardo Rebagliati de EsSalud, con el que volvió a nacer.
El jefe del Servicio de Cirugía de Páncreas y Retroperitoneo del Hospital Edgardo Rebagliati, César Rodríguez Alegría, precisó que la IRE es una novedosa técnica que consiste en activar el mecanismo natural de autodestrucción de las células causantes del cáncer para que ellas solas se autoeliminen, sin afectar las células buenas. Se hace mediante una máquina que transforma la energía eléctrica en un tipo de energía especial que ingresa en el tumor mediante agujas.
“Dicho aparato traduce la energía eléctrica en un tipo de energía que lo que hace es electroporar. ¿Y qué es electroporar? Es activar el mecanismo natural de muerte que tienen las células para la autodestrucción. Y es irreversible porque, una vez que se activa este proceso, no hay marcha atrás”, subrayó.
Características
Generalmente, dijo, la electroporación se efectúa por medio de una cirugía abierta (apertura del abdomen para ingresar a los órganos internos) a fin de rodear el tumor maligno con las mencionadas agujas en forma de un cubo de Rubik. De esta manera, agregó, se asegura no dejar ninguna zona tumoral sin electroporar y que la apoptosis (auodestrucción) se active a partir del sexto día de producida la intervención en el paciente.
Candidatos a procedimiento
Son candidatos para esta técnica quienes tienen la enfermedad localmente avanzada, es decir, que no han hecho metástasis o cuyo tumor no se ha expandido a otro órgano.
Otro de los requisitos es haber culminado sus sesiones de quimioterapia, que el tumor se encuentre estable y que sea inoperable.
La IRE dura entre 2 y 4 horas, dependiendo de la extensión y localización de la lesión y el tiempo de recuperación se reduce significativamente en comparación con las operaciones tradicionales.