• LUNES 16
  • de marzo de 2026

Opinión

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Sobre la ‘funa’ y su efectividad


Editor
Fidel Gutiérrez

Periodista

fgutierrez@editoraperu.com.pe


En los últimos tiempos ‘funar’ es una palabra común en prácticamente toda Latinoamérica. Su uso coloquial y cotidiano sigue describiendo acciones de denuncia, pero la proyección de esta ha virado de la plaza pública hacia las redes sociales y la virtualidad; ámbitos en los que –lo sabemos todos– es más valorada la forma en que se dice algo antes que aquello que se está diciendo.

La ‘funa’ virtual suele hacerse desde el anonimato vía redes sociales como Instagram o X. Se usa mayormente en aquellos casos en los que no hay pruebas que sustenten los hechos expuestos. Al padecer esa carencia, las ‘funas’ tienden a exponer públicamente aspectos censurables del comportamiento del denunciado antes que formalizar una denuncia penal en su contra. En aquellos casos que comprometen a relaciones de pareja oficia también como un mecanismo liberador y catártico para la persona denunciante y afectada, al no verse esta ceñida a formalismos legales y de acreditación de pruebas.

Es pertinente hablar de esto porque desde hace unas pocas semanas jóvenes músicos de bandas de rock independiente limeñas han sido objeto de denuncias de esa índole. Estas han salpicado también a los integrantes de estos colectivos que no participaron de las tropelías denunciadas (la mayoría referidas a agresiones y violencia sexual), pero a los cuales se les exige condenar sin ambages a sus compañeros. No hacerlo conlleva a que todo el grupo sea ‘funado’ y que sus allegados sean señalados como inconsecuentes apañadores de abusos.

La legitimidad de este mecanismo de denuncia siempre será materia de controversia, con posiciones atendibles a favor o en contra. En vez de entrar en una exposición de argumentos al respecto, resultará más útil determinar qué consecuencias concretas tiene ‘funar’ a alguien.

Sabemos de casos en los que el escándalo generado por la ‘funa’ supuso la adopción de medidas concretas y drásticas en contra del denunciado, afectando su vida laboral, social y artística. Pero estos casos son minoritarios frente a otros en los que, luego de la denuncia y el consiguiente revuelo, los denunciados continuaron con su vida como si nada hubiera pasado. Ahora que vuelven a anunciarse finales de carreras artísticas por esta causa, habrá que ver cuántos de los involucrados mantienen ese arrepentimiento en el tiempo, y también cuál será a futuro el comportamiento de una audiencia presta a levantar el dedo acusador, pero también proclive a olvidarse a la brevedad posible de su indignación.