• JUEVES 19
  • de marzo de 2026

Editorial

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Alianza entre minería y agro

La minería y el agro no son antagónicos, sino como indica el ministro Mucho, complementarios y aliados. El Perú los necesita a ambos como los motores de su crecimiento económico.

El Perú es un país minero desde antes de la formación como república. Hoy conocemos las elaboradas técnicas de las culturas precolombinas de nuestros ancestros que hasta hoy nos impresionan por la belleza de sus trabajos metalúrgicos.

Desde luego que en un país donde las dos principales actividades del sector primario son la minería y las actividades agropecuarias se pueden producir conflictos debido al impacto medioambiental que genera la primera sobre el segunda. Esto se debe al tipo de operación que se ejecuta, la tecnología utilizada y las actividades económicas que se realizan en su entorno o zona de influencia.

Según las Notas de Estudios del Banco Central de Reserva de Marzo 2024, la minería y las actividades agropecuarias significaron el 9% y el 5.9%, respectivamente, del producto bruto interno (PBI) en el 2023. Y el Reporte de conflictos sociales de la Defensoría del Pueblo de enero del presente año encuentra que de los 214 conflictos actuales, 127 (59.3%) son socioambientales.

Sin embargo, la minería moderna y el agro obtienen mejores resultados si actúan como aliados para aumentar la productividad.

Uno de los problemas recurrentes es el uso del agua. Debido a factores climáticos o la falta de infraestructura, es lógico que los agricultores se sientan amenazados si observan que el líquido elemento escasea en el campo, mientras que las empresas mineras sí tienen reservas.

Pero así como las actividades agrícolas requieren agua para expandir sus fronteras de cultivo, la minería moderna la necesita también para realizar exploraciones, así como para encontrar y reponer reservas de sus yacimientos.

La minería, a diferencia de la agricultura, puede generar excedentes económicos suficientes para desarrollar la infraestructura hidráulica necesaria para beneficiar a ambos sectores de la economía.

No solo se crean grandes obras hidráulicas o pequeños canales de riego y reservorios; sino también la infraestructura común que ambos sectores requieren, como la construcción de carreteras, los servicios de transporte y los servicios de comercio para traslado de los productos hacia los mercados nacionales o internacionales.

La alianza productiva puede generar cadenas de valor económica y sociales. Un estudio de BBVA Research en el 2020 encontró que en las zonas donde la minería y la agricultura tienen mecanismos de colaboración cuentan con mayores ingresos económicos per cápita, menor tasa de analfabetismo y mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH) que en zonas donde se ha mantenido el conflicto.

Por eso, la minería y el agro no son antagónicos, sino, como indica el ministro Mucho, complementarios y aliados. El Perú los necesita a ambos como los motores de su crecimiento económico y en la tarea de luchar contra la pobreza.