Editorial
Estos agentes del orden se dedicarán principalmente a las rondas en las calles para disuadir y neutralizar el accionar delictivo, fortalecer y destacar la presencia policial, y –de esta manera– reducir los índices de victimización que nos preocupan a todos.
En diversas investigaciones se ha comprobado la eficiencia de este tipo de patrullaje. El criminólogo George Kelling y la antropóloga urbana Catherine Coles acuñaron la doctrina de la ‘ventana rota’, que encuentra relación causal entre el desorden en las zonas urbanas y los delitos.
Los pequeños delitos o infracciones, como son los casos de las pintas o grafitis, el consumo de alcohol, la suciedad en las vías peatonales, crearán un ambiente que atraerá la prostitución y el consumo de drogas, para luego llamar a delitos más graves cuando los criminales se dan cuenta que nadie los vigila.
Por eso es fundamental el mantenimiento de un entorno ordenado y libre de delitos, aunque sean pequeños. La presencia de los agentes del orden se vuelve disuasiva al lograr un ambiente tranquilo y seguro para los ciudadanos, donde la ley impera y se respeta.
Una segunda ventaja es que los efectivos policiales en las zonas urbanas pueden impactar en la economía al crear un sentimiento de seguridad colectiva que fomenta el desarrollo normal de las actividades comerciales, el turismo y de la vida cotidiana de sus ciudadanos.
Tener patrullas urbanas también facilita una rápida respuesta ante las situaciones de peligro o de emergencia que se presenten. Así, la veloz intervención contribuye a salvar vidas y dar una mejor oportunidad de solución a las amenazas de seguridad en los centros urbanos.
Otra importante ventaja es que el policía de a pie puede desarrollar un óptimo contacto con la comunidad, estableciendo lazos directos con la población y relaciones positivas de cooperación ciudadana. Esto crea vínculos de confianza necesarios para el combate contra el crimen.
Los agentes del orden conocen mejor las zonas que vigilan y los actos de intimidación que acechan a la población.
Japón, Países Bajos, Canadá, Alemania, Singapur, entre otras naciones, han logrado mantener bajos niveles de criminalidad debido, entre otros factores, a las rondas urbanas. Ello desanima la acción de los delincuentes al sentir que las normas rigen la ciudad.
Por eso, el patrullaje policial continúa siendo una importante estrategia del actual gobierno para contrarrestar el delito común y generar una sólida relación con la población.