Comunidad internacional aboga para que no escale la disputa.
Fabián Vallas Trujillo
Internacionalista
fvallas@editoraperu.com.pe
El lanzamiento de 300 drones y misiles a Israel abre un nuevo capítulo de la historia de los conflictos en Medio Oriente.
Desde el ataque de misiles del Irak de Sadam Husein en 1991, que causó la muerte directa de tres israelíes y otros 77 en forma indirecta por ataques cardiacos o asfixia por el mal uso de la máscara de gas, un país no atacaba a Israel. Israel e Irán, que antes de la revolución islámica eran aliados, pasaron a ser acérrimos enemigos cuando llegó al poder el Ayatola Khomeini en 1979.
El gobierno chií de Teherán se dedicó a apoyar a una red de grupos en la región que tenían como misión la destrucción de Israel. A la red se le denominó el Eje de Resistencia.
Pero, el 7 de octubre del año pasado, con el ataque de Hamás a Israel, Irán se olvidó de las profundas diferencias entre los chiíes y suníes y decidió apoyar en forma decisiva a Hamás, de origen suní, debido a que enfrenta a un enemigo común: Israel.
Rivales con problemas
El conflicto llega en un mal momento económico para ambas partes. Desde que el gobierno de Donald Trump restableció en el 2018 las sanciones económicas a Teherán por no colaborar con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la economía iraní quedó afectada. Las potencias occidentales creen que Irán busca producir uranio enriquecido al 84%, que se utiliza para las armas nucleares.
La situación empeoró con la pandemia con dos problemas: la alta inflación y la devaluación de la moneda. Todo ello contribuyó al encarecimiento de los alimentos y las importaciones. En una economía dependiente del petróleo, los ingresos económicos y los programas sociales se desplomaron.
La crisis política en Irán también se manifestó cuando solo asistieron el 41% de los votantes en las elecciones parlamentarias de inicios de marzo. La razón es que los partidos reformistas se negaron a participar debido a que un comité especial descalificó a miembros de su lista. Finalmente, los conservadores se consolidaron en el poder.
La situación de la economía de Tel Aviv no es diferente. Seis meses del conflicto con Hamás le cuesta 69,000 millones de dólares, de acuerdo con el Banco de Israel.
Escenarios
Hay tres posibles escenarios que se pueden desarrollar en los próximos días. El primero es el más arriesgado para la paz mundial: una respuesta semejante de Israel a territorio iraní.
Esto podría significar una guerra abierta, ya que, a diferencia de Israel, Teherán no tiene una cúpula de hierro o sofisticados sistemas para interceptar misiles o drones.
El riesgo de ingresar a un espiral de violencia es alto y compromete directamente a Estados Unidos, pues la primera potencia mundial tendría que salir en defensa de Tel Aviv, pese a las críticas del gobierno de Joe Biden a Benjamin Netanyahu.
El segundo escenario es que el Eje de la resistencia podría sentirse envalentonada y lanzar nuevos ataques a Israel. Por una parte, Hezbolá puede incrementar el lanzamiento de misiles desde el sur del Líbano y organizar ataques desde Irak, los hutíes podrían incrementar el ataque a barcos occidentales en el Mar Rojo, la Guardia de la Revolución Islámica en Irak lanzaría nuevos ataques a bases estadounidenses en Arabia Saudí con imprevisibles consecuencias.
Pero, el escenario más peligroso es que se traslade el campo de batalla del Eje de la resistencia a cualquier parte del mundo. Ya en 1992 y 1994, Hezbolá atacó la embajada de Argentina y la Asociación Mutual Israelita Argentina en Buenos Aires.
Por eso, Estados Unidos y otros países occidentales califican a los grupos armados del Eje de la resistencia como grupos terroristas y las sedes diplomáticas israelíes están en alerta.
Y en un tercer escenario, Israel se puede guardar las represalias en forma indefinida en la búsqueda de un mejor momento. A eso se le denomina “paciencia estratégica”. Cuando ambos países enfrentan serios problemas económicos y el gobierno de Netanyahu ya se encuentra involucrado en una guerra en la Franja de Gaza, no sería conveniente tomar represalias en forma inmediata contra Irán y abrirse un nuevo frente ante una potencia militar como Irán.
Statu quo
Ante el peligro latente de que un conflicto escale, la comunidad internacional –en especial, Estados Unidos– desea que Israel se abstenga de iniciar un tipo de represalias contra Irán.
Después del envío de drones y los disparos de misiles a Israel, los gobiernos involucrados pueden mostrar que han ganado algo en dicho conflicto. Por una parte, Irán podrá exhibir que cumplió con su promesa de represalia ante el ataque de su consulado en Damasco; pero también el gobierno de Netanyahu podrá demostrar ante su pueblo que las fuerzas defensivas israelíes pudieron interceptar el 99% de los misiles y drones lanzados.
Riesgos
Sin embargo, los riesgos están presentes. Por una parte, los ‘halcones’ del alto mando militar israelí desean una represalia inmediata, mientras que las ‘palomas’ piden que al menos, por el momento, se reserve la decisión de una inmediata represalia a Irán.
Por la parte de Irán, los más motivados para planear ataques contra intereses israelíes es Hezbolá o los pequeños grupos que apoyan a la Guardia Revolucionaria Islámica no solo en Medio Oriente, sino también en cualquier ciudad del mundo, como ya ha sucedido en Argentina.