• JUEVES 11
  • de junio de 2026

Editorial

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El trabajador peruano

Pese a los problemas, el trabajador peruano merece un enorme homenaje por demostrar su enorme tenacidad y amor por la actividad laboral que desempeña.

Como en toda actividad económica, el trabajador es la unidad más importante para el desarrollo empresarial privado o estatal en una nación. Todos ellos son piezas fundamentales para generar bienes y servicios que contribuyan a consolidar sus unidades económicas y de ese modo generar riqueza en el país.

Pero el trabajador no es solo una unidad económica, sino también una persona que integra una sociedad que le reconoce derechos y condiciones laborales a fin de que tenga mejores condiciones de vida para él y su entorno familiar. Además, debe contar con un entorno que le ayude a formar un tejido social que le signifique reconocimiento y un salario justo para desarrollar sus capacidades y potencialidades como ser humano en un contexto de justicia social.

El Perú enfrenta varios retos para que el trabajador peruano obtenga un empleo digno. El ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Daniel Maurate Romero, recordó que más de 13 millones viven en el sector informal en el país.

La informalidad es un problema estructural de la economía que impide generar la información suficiente para focalizar las políticas estatales necesarias. De este modo podrían acceder a mejores condiciones de salud, educación y otros servicios sociales.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la tasa del empleo informal en el sector urbano llega al 65.5%, mientras que en las áreas rurales comprende el 94.1%.

Otro problema histórico del país es la desigualdad de género en el ámbito laboral. De los 17 millones 179,800 trabajadores que tiene el Perú, el 55.6% de los hombres trabajan, frente al 44.4% de las mujeres. Sin embargo, las mujeres alcanzan una alta tasa de empleo informal que llega al 73.4%. Además, el país enfrenta el desafío de la integración laboral entre los jóvenes debido a que el 58.3% de ellos sufre de una alta tasa de subempleo.

Pese a estos escollos, una virtud del trabajador peruano que debemos resaltar es su gran capacidad emprendedora. De acuerdo con un sondeo de Ipsos Global Advisor, el Perú es el tercer país con mayor espíritu emprendedor en el mundo con más de 6 millones de compatriotas que enfrentan el desafío del negocio propio.

Otro estudio de Global Entrepreneurship Monitor (GEM) coloca al Perú en el primer puesto en el índice de espíritu emprendedor en América Latina y quinto en el ámbito mundial. Mientras una reciente encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) señala que 4 de cada 10 peruanos tienen intenciones de iniciar un negocio.

Pese a los problemas, el trabajador peruano merece un enorme homenaje por demostrar su enorme tenacidad y amor por la actividad laboral que desempeña.