3. Evalúa los costos: No te limitas a una versión gratuita o solo a considerar el costo mensual del asistente. Examine si hay cargas adicionales por características o herramientas adicionales. Realiza un análisis de la estructura de precios para evitar sorpresas y asegurarte de que estás invirtiendo en una solución rentable a largo plazo.
4. Considere la escalabilidad: Piensa en tus necesidades futuras y en cómo puede crecer tu uso de los asistentes virtuales. Elige una plataforma que ofrezca flexibilidad y capacidad de adaptación para satisfacer tus demandas en evolución sin comprometer la calidad del servicio.
Si bien es cierto que la inteligencia artificial está transformando la forma en que trabajamos, no necesariamente implica el reemplazo de todas las actividades laborales.
En cambio, explica Linares, se trata más bien de una colaboración entre humanos y algoritmos, donde los asistentes virtuales pueden asumir tareas repetitivas y operativas, liberando así el tiempo y los recursos de las personas para enfocarse en actividades más estratégicas y creativas.
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