Editorial
Las remesas, el flujo monetario directo de nuestros compatriotas que trabajan en países desarrollados a sus familiares, son uno de los mecanismos más eficientes para la reducción de la pobreza. De acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) del 2006, todos los estratos socioeconómicos se benefician de los envíos, sobre todo el C y D.
El aumento de los despachos también se debe a la recuperación económica luego de la pandemia del covid-19 que afectó al mundo. En forma específica, el Perú recibió un flujo de 4,446 millones de dólares en el 2023, un 19.9% más que el año anterior, reportó el BCRP.
Este es un porcentaje mayor a los alcanzados por otros países de nuestra región. Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) del año pasado da cuenta que el dinero de los migrantes latinoamericanos destinado a sus familiares en su país de origen fue de 155,000 millones de dólares, un incremento de 9.5% con respecto al 2022.
Los despachos de dinero al exterior van de la mano con las corrientes migratorias que se aceleraron con la globalización y los profundo cambios de la oferta y demanda de mano de obra a escala mundial. Se calcula que 3.5 millones de peruanos viven en el extranjero. Si en 1990 se reportó solo 87 millones de dólares, en el 2000 se llegó a la cifra de 599 millones y, en el 2014, se alcanzó los 2,636 millones.
Los envíos, que provienen de Estados Unidos, España, Argentina, Italia y Chile, representaron el año pasado el 1.7% del producto bruto interno peruano (PBI). A nivel macroeconómico ayuda a mantener un superávit en la balanza de pagos, que muestra las transacciones del país con el resto del mundo.
En lo microeconómico, las partidas han servido para apalancar directamente los ingresos de los hogares y las familias en nuestro país. Se utilizan para satisfacer las necesidades básicas en la alimentación, salud, educación y vivienda y también en pequeñas inversiones de pequeños negocios y para mejorar la infraestructura doméstica.
De acuerdo con la investigación Remesas y Desarrollo del Perú, del INEI y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el hogar que recibe estas partidas cuenta con un nivel de vida superior al promedio nacional con respecto a sus bienes materiales, el acceso a la educación y la posibilidad de generar trabajo con pequeñas inversiones familiares.
Por eso, es importante brindarle facilidades al migrante en el traslado de su dinero a sus familiares con la mayor seguridad y el menor costo posible. De esta manera, las remesas continuarán siendo un instrumento efectivo para reducir la pobreza.