Editorial
“El futuro del sector pesquero peruano se presenta prometedor. Con un manejo adecuado, continuará siendo un motor fundamental de la economía nacional”.
El directorio ejecutivo del Fondo Montario Internacional (FMI) concluyó la consulta del artículo IV de su convenio constitutivo con el Perú el 20 de mayo de este año y sus conclusiones sobre el sector son alentadoras, pues destaca su recuperación tras los choques climáticos y la agitación social del 2023, proyectando un repunte del crecimiento del 2.5% para el 2024, impulsado, en gran medida, por la pesca junto con la agricultura y la minería.
En una reciente entrevista para el Diario Oficial El Peruano, el vicepresidente del grupo Moody’s Inverstors Services, Jaime Reusche, destacó que la actividad pesquera mostrará un avance significativo este año porque se tiene un efecto base bastante favorable.
Esta semana, el viceministro de Pesca y Acuicultura, Jesús Barrientos, sorprendió gratamente al prever que la pesca aportará un punto porcentual al producto bruto interno (PBI) este año, con lo cual generaría 1,800 millones de dólares en exportaciones solo en la primera temporada de pesca de anchoveta industrial.
Se calcula que la extracción y la industria pesquera en el Perú representan directamente 1.5% del PBI y hasta un 2.5% si se considera el efecto indirecto mediante los encadenamientos industriales.
La recuperación de la anchoveta, junto con la pesca de bonito y la pota, son señales claras del dinamismo del sector. La biomasa saludable, de acuerdo con el funcionario, permitirá una recuperación sostenida.
Los resultados de la primera temporada de pesca de anchoveta 2024, en efecto, son alentadores. De acuerdo con la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP), se desembarcaron 2 millones 430.589 toneladas del recurso, cifra que representa el 98% de la cuota establecida.
El presidente del gremio empresarial, Eduardo Ferreyros, resalta la importancia de estos resultados para la recuperación económica peruana, no solo por las exportaciones de harina y aceite de pescado, sino también por el impulso que genera en otras actividades relacionadas.
La recuperación del sector pesquero no solo es una buena noticia para la economía, sino también para las miles de familias que dependen de él, que les permite la provisión de alimento para sus integrantes, lo que es un aspecto cruciales para el bienestar social.
Sin embargo, aún quedan desafíos por delante. La sostenibilidad del sector a largo plazo dependerá de una gestión responsable de los recursos hidrobiológicos, la implementación de prácticas pesqueras responsables y la lucha contra la pesca ilegal.
El futuro del sector pesquero peruano se presenta prometedor. Con un manejo adecuado, continuará siendo un motor fundamental de la economía nacional, generando bienestar y desarrollo para el país.