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Editor de Cultura
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Yola Polastri comenzó su carrera artística muy joven, incursionando en la televisión a los 17 años. Aunque muchos la recordamos más por su papel como animadora infantil, ella desarrolló varios papeles en el mundo del espectáculo y la televisión.
Los memoriosos consultados suelen mencionar a El adorable profesor Aldao (1971), telenovela que inspirara después el éxito de la década de 1980 Carmín, como el inicio de su popularidad.
Televisión para niños
En la década de 1970, ella se enfocó en un segmento especial: el de los programas para niños. En esos años también tenían su espacio otros animadores como el Tío Johnny (Juan Salim, hermano de Antonio Salim, actor cómico), y Mirtha Patiño, madre del actor Rodrigo Sánchez Patiño, por lo que la competencia por capturar ese nicho de público entre las tres frecuencias de televisión del momento era muy reñida.
En la década de 1980, la llamada ‘La chica de la tele’ permaneció como indiscutible reina de los niños. Su programa iba mutando de formatos y cambiando nombres, pero permanecía ella como principal atracción.
Ella y su producción tuvieron la visión como para darle espacio a pequeños con ganas de hacer sus pinitos frente a la cámara.
Uno de ellos fue Alberto Beingolea, comentarista deportivo que allí descubrió su carrera. Otra es Olinda Merzthal, periodista de larga trayectoria. También Jorge Benavides, un referente en la imitación. Y la lista continúa.
Yola, que empezó grabando rondas infantiles en la década de la dictadura de 1970, se despercudió de esas restricciones y creó a Yola Rocker.
Por su espacio pasaron bandas como los franceses de Indochina o los argentinos de Soda Stereo.
Su programa fue longevo. Duró hasta 1994. Había llegado otro formato de programa para niños en un canal rival, ese otro fenómeno televisivo llamado Nubeluz.
Yola Polastri continuó haciendo eventualmente reencuentros con su elenco, renovando y buscando encontrar otros talentos.
Aunque para los que la vimos en televisor en blanco y negro, será por siempre ‘La chica de la tele’, el tiempo no hace distingos. Varias generaciones de niños, ya muchos de ellos sesentones, ya la extrañan.
74
años tenía Yola Polastri al fallecer