• SÁBADO 13
  • de junio de 2026

Editorial

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A participar en el simulacro

Estos simulacros permiten a los individuos y a las familias habituarse a las medidas de seguridad y las rutas de evacuación, lo que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

¿Por qué es vital la participación en este tipo de simulacros? La respuesta radica en la necesidad de estar alistados para eventos naturales que, aunque no ocurren todos los días, poseen un alto potencial de devastación. El Perú tiene una larga historia sísmica, que acumula más de 270 años de energía tectónica. Esto significa que un gran terremoto podría ocurrir en cualquier momento. La historia reciente nos ha recordado trágicamente el impacto que los terremotos pueden tener sobre la vida y la infraestructura. Por lo tanto, el simulacro no es solo un ejercicio de rutina, sino también una medida preventiva vital.

Durante el ejercicio, los ciudadanos deberán practicar sus respuestas a un evento sísmico de gran magnitud, desde la evacuación hasta la búsqueda y el rescate en caso de que sea necesario. La simulación de un movimiento de tierra de 8.8 grados ofrece una oportunidad inestimable para evaluar y mejorar los protocolos de emergencia, detectar fallos en la comunicación y la coordinación, y asegurar que todos los sectores de la sociedad estén alineados en sus estrategias de respuesta.

La participación activa de la población es trascendental. Estos simulacros permiten a los individuos y a las familias habituarse a las medidas de seguridad y las rutas de evacuación, lo que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte en una situación real. Además, fomentan una cultura de prevención y responsabilidad comunitaria que va más allá de la preparación personal, extendiéndose a la capacidad de las comunidades para ayudar a los vecinos y apoyar a los servicios de emergencia.

El impacto de un sismo de gran magnitud en una ciudad densamente poblada como Lima podría ser catastrófico si no estamos adecuadamente preparados. Las estructuras, los sistemas de comunicación y los servicios esenciales deben estar listos para enfrentar el desafío. Con la práctica constante no solo se mejoran las habilidades individuales y colectivas, sino que también se identifican y corrigen posibles deficiencias en los planes de emergencia.

En resumen, el Simulacro Nacional Multipeligro 2024 no es un simple ejercicio. Es una preparación esencial para una eventualidad que, aunque su predicción no es exacta, puede manejarse con eficacia si estamos bien instruidos. La participación de cada persona en este simulacro es una inversión en nuestra seguridad y en la capacidad de la nación para enfrentar lo inesperado con confianza y eficacia. No subestime la importancia de este evento: su preparación es clave para la seguridad colectiva.