Opinión
General manager Signify Sudamérica
Para alcanzarlo, es crucial reducir las emisiones a casi la mitad para el 2030 y lograr la neutralidad de carbono para el 2050, como establece la ONU. Lograr estas metas no solo protegerá nuestro ecosistema y bienestar, sino que también abrirá un camino hacia un futuro más limpio y próspero para todos.
La búsqueda de alternativas energéticas sostenibles se vuelve imperiosa, y las energías renovables, no convencionales, se muestran como una solución clave para abordar esta problemática. Una de ellas es la energía solar, tecnología que no solo brinda luz limpia y accesible, sino que también contribuye a la lucha contra el cambio climático.
La energía solar, además de reducir la huella de carbono y poseer alta eficiencia energética, es una opción sostenible a largo plazo por sus bajos costos en mantenimiento, en comparación con sistemas convencionales. Además, esta tecnología puede llevar energía a comunidades remotas sin acceso a la electricidad, mejorando su calidad de vida y promoviendo su desarrollo social.
Sudamérica es una región que recibe una gran cantidad de radiación solar. Esta abundancia de energía natural nos presenta una oportunidad única para reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y avanzar hacia un futuro más sostenible. La iluminación solar, en particular, ofrece una alternativa limpia y eficiente para iluminar nuestros hogares, comunidades e infraestructuras.
Los gobiernos latinoamericanos están implementando energías renovables. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, el 58% de la generación de electricidad de América Latina y el Caribe proviene de fuentes renovables. Este 58% de renovable se compone de un 77% de electricidad de las centrales hidroeléctricas, seguido por la generación eólica y solar, que juntas suman 13%, 9% de biomasas, y 1% geotérmica.
Girar hacia el uso de sistemas solares fotovoltaicos no solo debe ser responsabilidad de los gobiernos; las empresas, especialmente las del sector, deben unirse a este sentido de conciencia ambiental junto con organizaciones y comunidades. Si todos nos sumamos al desafío de impulsar la adopción de la iluminación solar como una prioridad, aportaremos a conservar el mundo en donde todos queremos vivir.